Personal

Poda

naturalezaHace 3 o 4 años, más o menos, mi mamá hizo un curso/taller de jardinería. Dentro del temario había algunas clases dedicadas a la poda de platas y árboles.

Mi mamá creció en una casa con un jardín bastante grande, así que siempre estuvo en contacto con las tareas referidas al mantenimiento y cuidado de plantas, árboles y flores. Como suele suceder en estos casos, mi mamá fue aprendiendo de las cosas que su padre (mi abuelo) le iba contando y explicando.

Al llegar a las clases de poda mi mamá se sorprendió al encontrarse con que la forma y las técnicas de poda que ella había aprendido de su padre eran las correctas, estaban muy bien. Ella sabía según el tipo y tamaño de árbol (o planta) qué ramas y cómo podarlas, cómo hacer los cortes, con qué ángulo de inclinación; qué consideraciones tener según la edad, tamaño del árbol, etc.

Indique su destino

catch-meMe sorprende la liviandad con la que las máquinas expendedoras de boletos exigen (porque lo exigen, no es algo opcional) que uno indique su destino; ¡como si eso fuera tan fácil! Pudiendo utilizar frases como «hasta donde viaja», «final de su viaje», o cosas por el estilo, ellas se han empeñado en solicitar que «indiquemos nuestro destino», y no conformes con esto limitan la elección de nuestro destino a una serie de 10 o 15 localidades o estaciones, como si éstas pudieran englobar o abarcar todo nuestro destino. Veo difícil que «Floresta» pueda incluir «infortunio, felicidad, futbolista, amor, escritor, orador», por nombrar sólo algunos destinos que alguna persona podría tener —o añorar— para su vida. ¿Será acaso éste un artilugio del mismo destino y una forma de lograr nuestra indiferencia frente a semejante palabra o frase? Las personas desfilan indiferentes frente a las máquinas, y sin dudarlo señalan que su destino es «Villa Rosa», por ejemplo, y así vacían -inconscientemente- de sentido y contenido a la palabra «destino».

Algún intento de engaño creo que hay en todo esto. En otros idiomas hay palabras especiales para referirse al destino en tanto esa fuerza superior y desconocida que marca y señala el camino de nuestras vidas, y al destino en tanto la meta o punto final de un viaje. Por ejemplo en inglés se utiliza destiny para el primero de los casos y destination para el segundo. De esta forma, una máquina expendedora de boletos nunca le solicitará a alguien indique su destiny, sino que solicitará, por el contrario, que el usuario indique su destination.

Afortunadamente nos queda bajo la manga el artilugio del truco; del engaño. Indicarle a esta máquina que nuestro destino es «Colegiales», por ejemplo. Nosotros sabremos muy bien que ése no es nuestro destino, y que tampoco descenderemos en esa estación; pero la máquina creerá habernos engañado, se creerá conocedora de nuestro destino y nos dará nuestro boleto. Ambos habremos logrado lo que nos proponíamos, pero sin duda nosotros habremos ganado.

Recuerdos

No sé si tengo muchos recuerdos de mi niñez, pero sí tengo muchos recuerdos muy nítidos, como si fueran de ayer. Éste es uno de ellos:

Yo tenía unos 6 años, aproximadamente. En mi casa los mayores hablaban de política y sobre lo malo (torpes) que eran los políticos. En un momento le dije a mi papá: «bueno, si los de ahora son tan malos, está bien, porque los que vengan van a ser mejores.» Él me dijo: ─Ojalá que sí, pero hay un refrán dice: «otros vendrán, que bueno me harán»; y me explicó un poquito lo que eso significaba.

Hasta hoy el refrán siempre se cumplió. Y me da miedo pensar que siga cumpliéndose.

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Treinta y dos

Globos     «Todos los números son interesantes», dijo Martin Gardner, y mucha razón tenía.

32 es la quinta potencia de dos,
es el código telefónico internacional de Bélgica.
A los 32º Fahrenheit el agua se congela;
32 piezas se disponen sobre un tablero de ajedrez,
y hay 32 piezas dentales hay en nuestra boca.
32 es también un número compuesto,
al mismo tiempo que es un número defectivo.
Por estas, y algunas otras cosas
32 es un número interesante y especial.

Solemos prestar atención a los cambios de década, pero cumplir 32 años tienen una particularidad muy interesante; casi más interesante que un cambio de década. Hasta el año pasado, yo podía describir mi edad utilizando 5 bits —los mismos 5 bits que vengo utilizando desde los 16—, pero a partir de hoy necesito, como mínimo, 6 bits. Esto es bastante importante e interesante, ya que, con estos 6 bits, me alcanzará hasta los 63 años.

Por estas, y varias cosas más, el cumpleaños número 32 es muy especial; y créanme que estoy muy contento y feliz de poder cumplirlos.

¡Feliz cumpleaños a mi! :)

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No me subo a la SUBE

tarjeta-subeDesde el 06/08/2012 la tarjeta SUBE (Sistema Único de Boleto Electrónico) entró en vigencia; esto es: Si tenés la tarjeta, el boleto de trenes y colectivos —en Capital Federal y Provincia de Buenos Aires— te cuesta un poco menos que si no la tenés (el sistema es «único», pero no funciona en todo el país. No sé porqué). Yo soy uno de los que no tiene la tarjeta. No la tramité y no tengo pensado tramitarla. Las razones por las que no me subo a la SUBE son las siguientes:  

Privacidad

Para obtener la tarjeta del SUBE es necesario dar unos cuantos datos personales que considero innecesarios y excesivos. Tener que dejar registro del número de DNI, domicilio, teléfono y algunos otros datos me parece demasiado. Considero, además, que el día de mañana, alguien puede hacer uso indebido de la información que pueda reunirse a partir de esta tarjeta, su propietario, y su uso. Si mal no recuerdo el plan SUBE se originó debido a la falta de monedas (en la Capital Federal y Provincia de Buenos Aires, las expendedoras de boletos de los colectivos funcionan sólo con monedas). En ese momento el problema eran las monedas, y no se hablaba de otra cosa, por lo que recolectar datos personales se hacía un poco difícil de explicar y justificar. Luego se argumentó que al tener los datos personales de todos los usuarios del sistema SUBE, se podría subsidiar el costo del viaje a las personas que más lo necesiten. Esta aplicación de subsidios dirigida implica, inevitablemente, un cruce de información bastante detallado y minucioso: a nadie se le dará un subsidio sólo por tener un número de documento lindo, par, capicúa o algo por el estilo. De esta forma, y con ese argumento —un poco más razonable y temerario—, comenzaron a exigir los datos personales. Y digo exigir porque si no das los datos, no te dan la tarjeta, no podes decir: «Dame una tarjeta anónima y no me des el subsidio». Ya sea que luego vayas a recibir el subsidio o no, tenés que dar los datos personales que te exigen.

Operatoria

Con la tarjeta SUBE uno lo que hace es poner dinero en una cuenta. A diferencia de otros sistemas donde uno compra viajes, con la tarjeta SUBE uno deposita dinero en una «cuenta» y luego, con ese dinero, paga sus viajes. La diferencia es la siguiente: Si uno compra hoy 20 viajes, y mañana el costo del viaje aumenta, no importa, los 20 viajes ya están comprados; uno dispone de 20 viajes que puede utilizar cuando quiera. En cambio, con la tarjeta SUBE, si hoy se depositan $20 y mañana el boleto aumenta, y pasa a costar $10, sólo se pueden hacer 2 viajes ($10 cada viaje). Uno adelanta dinero (y digo que lo adelanta porque uno se deshace del dinero) sin ningún beneficio a cambio. 

En mi caso, no tener la tarjeta SUBE me incrementó el costo de cada viaje en $0,75. Es una diferencia que hoy puedo pagar; y que prefiero pagar a cambio de defender mis convicciones y mi privacidad. No está bueno que nos acostumbremos a dar datos personales tan fácilmente, y últimamente lo hacemos con mucha frecuencia; incluso sin darnos cuenta. No importa lo que pienses del SUBE, o qué opines de las personas que ahora lo están impulsando, promoviendo y juntando datos, una vez que diste tus datos, los diste; tenés que pensar que pueden hacer con esos datos las peores manos en las que puedan caer, no las mejores. No importa si los que están ahora son buenos, o son tus amigos, pueden venir luego —y lamentablemente seguro vendrán— otros que no sean ni buenos ni tus amigos, y ellos ya van a tener todos tus datos, tus costumbres y tus movimientos a su disposición.

Entiendo que no todos los casos son iguales, que no todas las situaciones son iguales y que a todos nos aprieta el zapato en un lugar distinto, pero si estás de acuerdo con alguno de los argumentos, deberías defenderlo. Adelantar plata así como así no está bueno, y defender nuestra privacidad es nuestra obligación. Costó mucho conseguir nuestros derechos, y no merecen ser mal vendidos, al contrario, merecen nuestro compromiso y nuestra contante lucha por defenderlos, mantenerlos e incluso mejorarlos.

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Un día completito

torta-cumpleañosHoy es un día bastante particular, y completito....

Por un lado acabo de cambiar, otra vez, de década. Hoy cumplo 30 años. Ya verlo escrito me llama bastante la atención. Creo que me llama un poco la atención porque no siento para nada esa edad; pero la tengo.

Por otro lado hoy también cumplo 1 año de casado. Imagináte que si me llama la atención pensar que tengo 30, ¡Cuánto más que acabo de cumplir 1 año de casado!

Estoy muy felíz por los dos motivos. Creo que ninguno de los dos motivos es más importante que el otro. Son distintos, y cada uno tiene su especialidad e importancia en mi vida.

Agradecer por los 30 años cumplidos sería, posiblemente, una lista muy, pero muy larga; y muy variada. A todos los que corresponda. Gracias.

Por el aniversario de casamiento, la lista es más breve: A mi esposa Emilce. Gracias. ¡Te amo!

Ha sido un año fabuloso al lado de ella. Me ha demostrado un amor incondicional y constante. No es fácil estar a mi lado y aguantarme. La verdad es que no se como hace.

Seguro que pensaste "¡ah! se casó el mismo día de su cumpleaños". Si, así es. Es una excelente técnica para acordarme siempre del aniversario de casamiento. Creo que así me voy a ir convirtiendo en uno de esos pocos hombre que siempre, siempre, recuerde su aniversario de casamiento. ;)

Actualización:

Todo bien con el aguante de mi esposa; pero pensandolo bien creo que no es tan así. A continuación una muestra de los maltratos que suelo tolerar:

 bañado
  

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