Como elegir tecnología (¿en estos días?)

Elegir un nuevo dispositivo tecnológico no es fácil. Hay muchísimas opciones, variantes, marcas, modelos, funcionalidades, etc.

Creo que estamos eligiendo mal, le estamos dando mucho lugar y protagonismo al hardware y casi nada al software. Deberíamos dejar un poco de lado las características físicas de los dispositivos y darle protagonismo a la parte que no vemos pero que sí usamos: el software.

Deberíamos relegar al hardware a un segundo lugar, y el primer lugar a la hora de decidir lo debería ocupar la frecuencia de actualizaciones de software que el fabricante ofrece. Tener un dispositivo capaz de conectarse a Internet y no mantenerlo actualizarlo, como mínimo, cada 6 meses es muy peligroso; y cada vez lo será más. No importa que el display sea 2k, 4k, u 8k, que tenga cámara de 13, 15, o 30 megapíxeles, que tenga 4G, 5G, o lo que sea: si no está al día en cuanto a actualizaciones de seguridad es un dispositivo peligroso; peligroso para él mismo, para nuestra seguridad y privacidad; y peligroso para la seguridad y privacidad de las personas que nos rodean.

La próxima vez que tengas que elegir un smartTv, un celular o lo que sea, poné tu seguridad y privacidad delante delante de todo, poné al software delante del hardware, preguntá: «¿cada cuánto voy a recibir actualizaciones de seguridad con esto?»

Voto electrónico. Media sanción en Diputados.

El miércoles 19 de Octubre de 2016 la Cámara de Diputados de la Nación dio media sanción al proyecto de ley que propone una reforma electoral para incorporar, entre otras cosas, «sufragio y escrutinio electrónico» en las elecciones de nivel nacional; esto es: implementar voto electrónico en la República Argentina.

Votar usando computadoras es abrirle la puerta (grande) al fraude.

Dar media sanción a éste proyecto, desde mi punto de vista, fue un error, sobre todo por la evidencia que muestra los inconvenientes que ya hubo en otros países del mundo como Alemania y Holanda, por ejemplo. La tendencia mundial es a alejarse del voto electrónico. Muchos países incluso lo han declarado inconstitucional; Alemania y Holanda son nuevamente un ejemplo de eso.

La media sanción al proyecto de ley quiere decir que el proyecto fue enviado a la Cámara de Senadores para su revisión y aprobación. No sabemos aún qué pasará en esa instancia.

En caso que el proyecto se convierta en ley, Argentina incorporará voto electrónico en las próximas elecciones nacionales.

El voto electrónico va a traer problemas y conflictos. Va a generar más dudas que certezas. No sé cuánto tiempo nos tomará, pero estoy seguro que en algún momento vamos a llegar a derogar esa ley y a volver a votar de forma directa (sin que una computadora medie entre nuestra voluntad y su representación). Cuando ese día llegue muchos de los impulsores y defensores del voto electrónico se van a hacer los distraídos. Es por eso que quiero dejar aquí una copia del acta de la Cámara de Diputados con el resultado de la votación; en ella se puede ver quiénes fueron los Diputados que haciendo oídos sordos a todas las recomendaciones y advertencias sobre los riesgos del voto electrónico votaron favorablemente éste proyecto.

Acta de votación.

La sonda Schiaparelli (y astronomía sin saber)

Después de 7 meses de viaje la sonda espacial europea Schiaparelli llegó a Marte; aterrizó (medio que se estrelló en realidad) sobre la superficie de Marte. Esto es algo importante, pero no nos sorprende; casi que nos parece algo normal, natural, habitual. Nos parece normal porque somos capaces de desarrollar una sensación de control y seguridad que nos hace creer que sabemos lo que pasa a nuestro alrededor; en este caso, creemos saber sobre algunas cuestiones astronómicas que -nosotros mismos- denominamos simples o básicas: creemos que sabemos astronomía básica.

La ciencia avanzó mucho, y ahora contamos con importantes herramientas:

  • Intelectuales: como le método científico que nos ha dado grandes avances en matemática, física, etc.
  • Instrumentales: como como telescopios con poderosos lentes y computadoras con gran poder de cálculo.

Éstas herramientas junto con el avance en el acceso a la educación (cada vez más personas acceden a más o mejor educación), y con el avance en el acceso a Internet (cada vez más personas tienen acceso a Internet y de mejor calidad), hacen que podamos construir en nuestra mente -con relativa facilidad- un escenario en el que entendemos algunas pocas cosas, y ésto nos da la sensación de control y seguridad.

Hace algunos años un científico ofrecía una disertación en la que hablaba de los últimos avances astronómicos de la época: contaba cómo la tierra giraba al rededor del sol, y cómo éste, a su vez, giraba al rededor de otras estrellas, y explicaba que al conjunto de estrellas se lo llamaba galaxia. Finalizada la exposición, uno de los presentes se levantó y dijo: «Todo lo que nos ha contado es una locura. La realidad es que el mundo es una placa plana que se sostiene sobre el caparazón de una tortuga gigante.» El científico respondió: «¿Si?» «¿Y sobre qué se sostiene esa tortuga gigante?». «Se cree usted muy agudo y muy listo», respondió el asistente, «¡pero hay tortugas hasta el fondo!»

Necesitamos sentir que tenemos el control de lo que nos rodea, sea el tema que sea. La información a la que accedemos, nuestra capacidad de comprenderla, procesarla e interpretarla es lo que usamos para construir esa sensación de control y seguridad.

Llegar a Marte no es fácil. Uno de los principales objetivos de la sonda Schiaparelli era estudiar y mejorar los sistemas de descenso y aterrizaje. Aún así, estando aún en la etapa de «poder aterrizar», haber llegado a Marte no nos sorprende.

Mientras tanto -mientras tratamos de aprender a aterrizar- también intentamos encontrar respuestas a preguntas mucho más complejas, como ¿de dónde viene el Universo?, ¿a dónde va?, ¿tuvo algún inicio?, si así fue, ¿qué había o qué pasó antes de él? Nuestra necesidad de sentir que tenemos el control nos llevó a esbozar algunas posibles respuestas a éstas y otras preguntas.

A lo mejor algún día encontremos respuesta a esos interrogantes que hoy nos parecen inalcanzables. Ese día posiblemente sintamos que las respuestas que hoy tenemos son tan absurdas como creer que la tierra descansa sobre una tortuga gigante.

A lo mejor algún día el hombre pise Marte, y ese día la forma de viajar y aterrizar en el planeta rojo nos resulte trivial, tal como entender hoy que la tierra gira el rededor del sol.

Mientras tanto, y aunque no sabemos bien qué es el tiempo, confiamos en que el tiempo nos dará la razón; o bien nos mostrará lo tontos que hemos sido.

Una estafa a gran escala. Los riesgos de una ilusión.

«La tecnología puede mejorar cualquier cosa» «Podemos confiar completamente en la tecnología» «La tecnología es infalible»

Estos son algunos de los argumentos falaces con los que se intenta defender el voto electrónico. Votar usando computadoras es abrirle la puerta al fraude, a la estafa. Es probable que ya nos hayan estafado. Es probable que ya te hayan estafado. Con tecnología, y sin que te dieras cuenta. ¿Cómo? Escuchá.

Entrevista a @arilijalad (fragmento)

Votar usando computadoras es abrirle la puerta al fraude. Las computadoras ejecutan un programa, y éste puede ser cambiado o reemplazado. Puede ser reemplazado incluso durante la elección por otro diseñado, por ejemplo, para dar totales falsos, o registrar los votos emitidos por los usuarios comprometiendo así el secreto del voto. Esto y mucho más puede hacerse sin que ningún usuario note absolutamente nada.

El voto electrónico, en cualquier de sus formas, abre la puerta al fraude. Un fraude posiblemente indetectable.

Los riesgos de una ilusión.

Un programa, cualquiera sea, no obedece al usuario; sólo obedece su programador.

Votar usando computadoras es abrirle la puerta al fraude. Las computadoras ejecutan un programa, y éste puede ser cambiado o reemplazado. Puede ser reemplazado incluso durante la elección por otro diseñado, por ejemplo, para dar totales falsos, o registrar los votos emitidos por los usuarios comprometiendo así el secreto del voto. Esto y mucho más puede hacerse sin que ningún usuario note absolutamente nada.

Reemplazar el software utilizado por las máquinas de voto electrónico es muy algo simple de hacer y que ya sucedió en varias ocasiones.

A continuación dos casos de reemplazo de software en dos sistemas distintos, almacenados en medios distintos; en países distintos y en años distintos.

Argentina. Año 2011.

 Holanda. Año 2006.

Voto electrónico. Los riesgos de una ilusión.

Votar con computadoras es abrir una puerta grande al fraude. La computadora ejecuta un programa, y el programa puede ser cambiado o reemplazado. Puede ser reemplazado temporalmente durante la elección por otro diseñado para dar totales falsos. Ningún estudio del programa que debería correr puede asegurar que otro programa no actúe mal.

La votación es una actividad especial porque normalmente el votante no puede averiguar, según los totales, que su voto ha sido contado correctamente, y hay que desconfiar de todas las partes involucradas. No podemos dar por supuesto que el fabricante es honesto, ni que la autoridad electoral es honesta, ni que los dos no conspiran juntos.

El sistema electoral debe ser a prueba de todas las posibilidades, pero ésto es imposible con una computadora.

Muchos activistas de software libre piensan que usar el software libre en la máquina de votación asegura una elección honesta. Usar software privativo es malo aquí, como siempre: el fabricante podría diseñarlo a sus anchas para fraude. Pero ser libre no basta, porque luego la autoridad electoral podría hacer el fraude. El único sistema confiable es votar con papel.

Algunos investigadores han propuesto sistemas muy sutiles de encriptación para votar. Dicen que con esos sistemas el fraude es imposible. Quizás tengan razón, pero tal conclusión no es fácil de comprobar con certeza. Si algún día parece haber un sistema de confianza para el voto digital, la sociedad debe probarlo gradualmente, a lo largo de una década. En los sistemas electorales, cambiar con prisa es arriesgar todo.

Copyright 2008 Richard Stallman
Se permite la distribución y la copia literal de este artículo en su totalidad y por cualquier medio siempre y cuando se conserve esta nota.

 

Con este prefacio de Richard Stallman comienza el libro «Voto electrónico. Los riesgos de una ilusión». Un libro que recorre la historia del voto electrónico en el mundo y en Argentina, analizando las diferentes formas de implementación propuestas, los problemas que se detectaron en cada uno y las discusiones políticas comenzaron por avalarlo para luego rechazarlo, y en la mayoría de los casos prohibirlo definitivamente.

Un libro con mucho material para entender qué es el voto electrónico y los riesgos que hay detrás de él.

Gracias a la fundación Vía Libre y a la fundación Heinrich Böll esta recopilación y análisis de la historia del voto electrónico está al alcance de todos nosotros, una recopilación y análisis fundamental que nos da la oportunidad de aprender de los errores que otros ya cometieron, y no repetirlos.

Puede obtener una copia en PDF del libro aquí. O bien directamente del sitio de la fundación Vía Libre, aquí.

Improvisación

[ … ]

─Te voy a ser muy sincero ─me dijo en forma muy seria─: ─Los improvisados y las improvisaciones me han salido muy caros hasta ahora; tanto en honorarios como en equipamiento. No quiero improvisados ni improvisaciones.

─Ok. Te voy a ser muy sincero yo también: yo improviso, a veces bastante seguido ─dije con mucha seguridad y tranquilidad─. Cuando algo tiene que andar o andar, cuando «las papas queman», o improviso o no anda. No hay otra, o improvisas, o te tapa el agua.

─No es lo que me dijeron de vos ─me replicó en un tono entre desafiante y amenazante─.

─Probablemente porque no lo sepan, pero improviso. ─Dije con una gran tranquilidad─

─En fin. Hablamos mañana, ¿te parece?

─Dale. Con mucho gusto.

Esta charla me quedó en la cabeza bastante tiempo. Dando vueltas y vueltas. ¡Era un tema muy interesante! Yo improviso, y bastante. Al menos eso creo. ¿Improviso? ¿Está bien improvisar?

Yo me sentía orgulloso de algunas de mis improvisaciones. Hay algunas cosas que hice ─y que salieron bien─ que me pusieron oportunamente muy contento, y cada vez que las recuerdo me alegran mucho; pero ahora resulta que esa idea que yo tenía de la improvisación me la habían puesto «en jaque».

En un momento se me ocurrió buscar que decía el diccionario de improvisar, y me encontré con esto: «Hacer algo de pronto, sin estudio ni preparación.»

Eso sonaba bastante bien. Esa solución inventada sobre la marcha, y que posiblemente en ningún otro momento hubiera surgido de no ser por la presión y la adrenalina que se genera al saber que algo tiene que funcionar ya; que de alguna forma hay que hacer que esto ande, iba bien con «hacer algo de pronto», pero por alguna razón había gente con una mala imagen de eso, y posiblemente sería por la parte que sigue: «sin estudio ni preparación». Y ahí quedé por un tiempo. Luego reaccioné y lo entendí: «sin estudio ni preparación» está aplicado al «hacer algo de pronto», y ahora estaba muy claro: yo había hecho cosas que no estaban en mis plantes, y sobre las que no había estudiado su factibilidad o idoneidad, pero claramente para poder improvisar uno es quien tiene que haberse preparado y estudiado, y generalmente durante un largo período. Uno es quién no puede improvisar sin estudio ni preparación. Un buen ejemplo de esto son los músicos. Ellos hablan mucho de improvisaciones, y sólo puede improvisar el músico que sabe lo que está haciendo. Los músicos improvisan sobre elementos preestablecidos: notas, acordes, escalas, armonías y demás cosas que deben dominar para poder improvisar y que los espectadores quedemos encantados con la destreza y capacidad de un guitarrista, pianista, o lo que sea. En cualquier otro caso, cuando no se dominan mínimamente esos elementos, más que una improvisación es un delirio de notas pegadas, superpuestas y consecutivas sin ningún sentido que generarían ruido más que música y que estaría más próximo a generarnos sufrimiento que asombro o placer.

Me tomó un tiempo, pero creo que logré comprender bien esto de la improvisación. Está bien improvisar, todos improvisamos, lo que no no está bien, lo que está directamente mal, es el intentar improvisar sobre temas o disciplinas que no dominamos, eso es imposible; eso dista mucho de la improvisación, incluso posiblemente esté mucho más cerca del delirio o la locura de lo que nos imaginamos.

Wi-Fi MediaConnect

Wi-Fi MediaConnect es un software que Philips provee con algunos modelos de sus televisores. En caso de extravío, este software puede descargarse de la página oficial: Philips MediaConnect. Para poder descargar el software hay que tener a mano el código que se encuentra en la etiqueta del envoltorio del CD-ROM. Si perdiste el CD-ROM pero no la etiqueta, estás salvado, pero si perdiste todo -que creo que es lo más normal- (por alguna mudanza, porque alguien tiró la caja, porque no lo encontrás, etc) dejo acá la versión 1.06.43 del Wi-Fi MediaConnect para que la puedas descargar las veces que quieras y sin necesidad de ningún código. Espero que sea de utilidad.

Agrego aquí la versión de Wi-Fi MediaConnect para Mac OS junto a su guía de instalación.

La anécdota de Bohr

Sir Ernest Rutherford, presidente de la Sociedad Real Británica y Premio Nobel de Química en 1908, contaba la siguiente anécdota:

Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de física, pese a que este afirmaba con rotundidad que su respuesta era absolutamente acertada. Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo. Leí la pregunta del examen: “Demuestre como es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro“.

El estudiante había respondido: “lleve el barómetro a la azotea del edificio y átele una cuerda muy larga. Descuélguelo hasta la base del edificio, marque y mida. La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio“. Continue reading