El fin de cualquier Nación

Todo lo que una persona recibe sin haber trabajado para obtenerlo, otra persona deberá haber trabajado para ello, pero sin recibirlo.

El gobierno no puede entregar nada a alguien, si antes no se lo ha quitado a alguna otra persona.

Cuando la mitad de las personas llegan a la conclusión de que ellas no tienen que trabajar porque la otra mitad está obligada a hacerse cargo de ellas; y cuando esta otra mitad se convence de que no vale la pena trabajar porque alguien les quitará lo que han logrado con su esfuerzo, eso, mi querido amigo…

… es el fin de cualquier nación.

No se puede multiplicar la riqueza dividiéndola.

Adrian Rogers  (1931 – 2005) 

Actualización:

Seguramente resultará de interés la lectura de la siguiente nota, publicada en el diario La Nación el 30 de Marzo de 2010.

“Si la gente se asusta y sale a comprar dólares…”

A continuación se transcribe una sección completa del libro “Estanflación” de Domingo Cavallo, editado por Sudamericana en septiembre de 2008.

Aunque parezca sorprendente, pese a las reservas acumuladas por el Banco Central, en un futuro no muy lejano el precio del dólar se puede escapar. Si para evitarlo el gobierno acentúa el control de cambios, puede reaparecer el dólar paralelo, como ocurrió tantas veces entre 1975 y 1990. Algo parecido viene ocurriendo en Venezuela desde hace varios años, a pesar de la lluvia de petrodólares que ingresan a las arcas de PDVSA.

Como esta conclusión no es obvia, me detendré a explicar por qué puede suceder que la gente salga a comprar dólares desesperadamente. Y por qué el gobierno puede llegar a acentuar los controles de cambio.

Hace ya más de doce meses que la cuenta que registra el movimiento de capitales entre la Argentina y el exterior ha pasado a ser negativa. Fuertemente negativa. En el segundo semestre de 2007 salieron por esta vía 4.800 millones de dólares y en el primer semestre de 2008 la salida aumentó a 7.200 millones. Esta última cifra ya es significativamente superior al saldo de la cuenta corriente de la balanza de pagos, que continúa siendo positiva y no muy diferente de lo que lo fue en los tres últimos años.

El saldo de la cuenta corriente de la balanza de pagos registra la entrada y salida de dólares por movimiento de bienes y servicios, es decir por exportaciones e importaciones, no sólo de bienes físicos, que atraviesan las fronteras, sino por servicios, como el turismo, los transportes y las finanzas. Éste sigue siendo positivo porque han aumentado mucho los precios de los productos de exportación tradicional de la Argentina, en particular la soja.

Pero a diferencia de lo que ocurrió hasta el primer semestre de 2007, ahora que el saldo de la cuenta de capital, es decir, el resultado de los movimientos netos de capitales, se ha tornado fuertemente negativo, las reservas de divisas del Banco Central han dejado de crecer y, últimamente, han comenzado a bajar.

Por eso se puede llegar a producir la paradoja de que, aunque el peso continúe mostrando signos de seguir estando subvaluado cuando se observa el atraso de las tarifas públicas y muchos otros bienes y servicios que han sido utilizados para reprimir la inflación, la percepción de los operadores del mercado de capitales sea que el peso ya ha comenzado a estar sobrevaluado, algo que los que compiten con productos importados denominan “atraso cambiario” para sugerir que sería necesario permitir una nueva devaluación.

El régimen de libre flotación cambiaria, en contraposición a uno de precio fijo o administrado del dólar, se inventó, precisamente, para encontrar un mecanismo de equilibrio que permita valuar correctamente el peso o, lo que es lo mismo, el precio del dólar en pesos, cuando existen distintas percepciones de quienes ofrecen y compran en el mercado de cambios. Pero ese mecanismo no está en funcionamiento en nuestra economía en este momento.

¿Podrá estarlo en el futuro? Lo dudo mucho, porque salvo que este gobierno cambie completamente de dirección, tanto en materia de organización de la economía cuanto de políticas económicas, va a seguir primando la estrategia de reprimir la inflación. Y ésta no lleva a la libre flotación, sino a los mayores controles de cambio y a la aparición de un mercado paralelo del dólar que puede llegar a alejarse mucho del precio fijado por el gobierno para las transacciones autorizadas.

Cuando en medio del conflicto con el campo, allá por marzo y abril de 2008, la gente se asustó y comenzó a demandar dólares, el gobierno salió a vender reservas del Banco Central para evitar que su precio subiera. Y más aún, para hacerlo bajar de 3,20 a 3,06 en el transcurso de unas pocas semanas. E hizo esto sin anunciarlo ni explicarlo, en flagrante contradicción con los persistentes anuncios de que la estrategia de crecimiento del país se basa en un precio alto para el dólar.

¿Fue esta reacción completamente inesperada para los economistas con experiencia en la Argentina? No para mí, pero sí para casi todos los demás. Especialmente para los autores ideológicos del Plan Fénix.

En realidad lo que está ocurriendo con el mercado de monedas extranjeras y la reacción del gobierno es lo que cabía esperar cuando en una economía se ha seguido una estrategia de inflación reprimida, basada en congelamientos, controles de precios y restricciones al comercio exterior, y la gente comienza a advertir que son insostenibles. Lo natural es que la población se asuste y salga a comprar dólares, como lo hizo tantas veces en el pasado ante situaciones no muy diferentes. Más aún cuando está muy desorientada por la contradicción entre el discurso del dólar alto que ha venido haciendo el gobierno y las intervenciones del Banco Central para que el precio del dólar baje.

Por el momento, quienes argumentan que es imposible que se produzca una demanda desesperada de dólares por parte de la gente que el Banco Central no pueda llegar a satisfacer muestran como prueba de sus afirmaciones el alto nivel de reservas que el Banco Central aún conserva. Pero esto es una ilusión, por no decir una alucinación.

Si descontamos las reservas los dólares que el gobierno probablemente tendrá que usar para evitar caer otra vez en una moratoria de la deuda externa en los próximos meses, más los dólares que tienen como contrapartida a las letras emitidas por el Banco Central, que sólo serán renovadas por sus tenedores si les pagan una tasa de interés cada vez más alta y gravosa para las cuentas fiscales, los dólares que le quedan al Banco Central para enfrentar una corrida en contra del peso son insignificantes.

Por eso, y porque me parece que el gobierno no permitirá que se desboque la inflación, como lo haría si el precio del dólar se escapara, pero tampoco podrá continuar con la política de los últimos meses de vender reservas, ni permitirá que las tasas de interés que debe pagar para renovar las letras que emitió para respaldar las reservas se torne extremadamente alta, sólo le quedará acentuar los controles de cambio. Es decir, restringir fuertemente la venta de dólares para usos que no considere prioritarios.

Esta conducta del gobierno es la que debe esperarse cuando se ha llevado a la economía a una situación de inflación reprimida.

Si, como es altamente probable, cuando la gente decida comprar desesperadamente dólares, se crea de hecho un mercado paralelo, las reservas del Banco Central comenzarán a disminuir por operaciones de sobrefacturación de importaciones y de subfacturación de exportaciones que fueron habituales en los períodos de multiplicidad de mercados cambiarios originados en los controles de cambio.

Cuando las reservas tengan un nivel mínimo estaremos a punto de pasar del período de estanflación, que es precisamente el período caracterizado por la existencia del mercado paralelo del dólar, a un período de hiperinflación.

Fuente: http://www.cavallo.com.ar/

Crisis no es igual a oportunidad

Hay frases que se repiten (o repetimos) constante y sistemáticamente.
Una de esas frases fue muy usada durante el año 2009: «Toda crisis es una oportunidad», o «Las épocas de crisis son épocas de oportunidades».
Esta frase la he oído no menos de 50 veces a lo largo de 2009, e incluso la he visto pegada en recepciones y salas de reunión de diversas empresas.

Creo que esto de las crisis y las oportunidades no es tan así, es más, creo que tiene poco, muy poco de verdad.

Cuando uno se pregunta sobre el origen de esta frase, la razón con la que se encuentra es que el ideograma que usan los chinos para la palabra crisis se construye por yuxtaposición de los correspondientes «peligro» y «oportunidad». El argumento no parece muy sólido, ¿no? Más que solidez lo que transmite es una escasez, limitación y pobreza por parte de los ideogramas para expresar las diversas situaciones y vivencias de la vida de una persona o sociedad. Nuestro idioma es mucho más rico y completo: tenemos una palabra para cada cosa.

Más allá de las cuestiones idiomáticas, estas son algunas de las razones por las que me parece que “crisis” no es igual a “oportunidad“:

  • Sentido común: La crisis es crisis, y la oportunidad, oportunidad. No son términos intercambiables, no se puede reemplazar el uno por el otro. Un columnista que busca una oportunidad para escribir en un periódico, nunca le diría al editor: «¿Me da la ‘crisis’ de mostrarle mi trabajo?»
  • Reacciones emotivas: Las reacciones emocionales de las personas son distintas en las «crisis» que en las «oportunidades». En general las crisis traen más dolores de cabezas que expectativas y esperanzas.
  • No potencia la creatividad: No creo que sea necesario explayarme mucho al respecto. Si las crisis potenciasen la creatividad y la inventiva, Argentina debería estar en la cresta de la ola creativa. Sin embargo, muy por el contrario, los países con mayor estabilidad y menor cantidad de crisis económicas y sociales son los que llevan la vanguardia en inventiva y descubrimientos científicos. En nuestro caso podemos agradecer a las crisis la creación de Clubes de Trueque, y cosas por el estilo.
  • No genera verdaderos cambios: Las épocas de crisis no son propicias para la toma de decisiones. En general todas las decisiones que se toman durante una crisis son, cuando no erradas,  de «corto alcance», es decir, duran mientras dure la crisis, luego son revertidas.

Durante las crisis las «oportunidades» son siempre a expensas de otro, y no son oportunidades reales. Se pueden presentar, por ejemplo, oportunidades laborales para repartidores de volantes (panfletos) en la calle. Claro, como la actividad económica se retrae, y los comercios no pueden invertir en publicidad radial, o en medios gráficos, reducen los costos en publicidad y ponen a un pibe, por $10 por día a repartir volantes. Gran oportunidad, ¿no?

Adquirir un auto a un muy bajo costo porque otra persona tuvo que malvenderlo debido a una crisis no creo que sea algo bueno y meritorio para atribuirle a una crisis.

Decir que «las épocas de crisis, son épocas de oportunidades», no parece ser algo correcto y defendible; incluso me suena a esas frases hechas para consolar o distraer a los que seguramente saldrán perdiendo y heridos debido a los efectos de las crisis.

En épocas de crisis aplica mucho más la frase «a río revuelto, ganancia de pescadores»; en épocas de revuelo y donde todos están desorientados y desesperados, los pescadores (aquellos que tienen algún botecito, caña, tanza, anzuelo, carnada, etc.) son los que llevan todas las de ganar; los peces: las de perder.

En resumen: las épocas de crisis no son buenas, no son épocas de oportunidades, no fomentan la creatividad y no son momentos donde se tomen buenas decisiones.

No nos dejemos engañar, y sobre todo, cuidémonos de los «pescadores», que se relamen en estas épocas.

Elecciones Legislativas 2009

El próximo Domingo 28 de Junio de 2009 tendremos en Argentina elecciones legislativas, a través de las cuales los ciudadanos elegimos a los diputados, y en algunos distritos (provincias, en general) también senadores, que nos representarán en el Congreso de la Nación Argentina.

En general la mayoría de los ciudadanos estamos muy disconformes con los dirigentes políticos de nuestro país, esto no es ninguna novedad. Tampoco es novedad que fueron -y lo serán el próximo 28 de Junio- elegidos por nosotros. Esto es así porque la organización política de nuestro país es democrática, más específicamente democrática representativa.

Existe democracia representativa cuando el pueblo delega la soberanía en autoridades elegidas de forma periódica mediante elecciones libres. Las democracias representativas requieren de una participación activa por parte del pueblo (nosotros, los ciudadanos), en la elección de quienes serán nuestros representantes. Continue reading

¿Dengue?

¿A quién le preocupa ahora el dengue en Argentina, si ya pasó de moda?

Actualmente en nuestro país hay 22.000 (veintidós mil) casos de Dengue, pero nada es eso comparado con la gripe porcina, que es la última moda, y que, además, tiene 17 casos sospechosos en nuestro país.

A continuación la nota publicada en el diario La voz del Interior.

Redacción LAVOZ.com.ar y agencia Télam.
El dengue afecta a 22 mil personas en el país El Ministerio de Salud de la Nación dijo que las provincias más afectadas son Chaco, Salta y Catamarca. En Córdoba hay 95 casos confirmados. El Ministerio de Salud de la Nación confirmó 22.111 casos registrados de dengue en el país, de los cuales el 90 por ciento se concentran en Salta, Chaco y Catamarca, al tiempo que destacó una “curva de descenso” en la evolución de la enfermedad. En una conferencia de prensa, la ministra Graciela Ocaña indicó ayer que sólo en dos de las 24 provincias no se registró ningún caso, pese a lo cual incrementaron las medidas preventivas. En Córdoba, las autoridades sanitarias provinciales indicaron que ya son 95 los casos confirmados y hay casi 70 probables. Otras provincias. En Chaco, donde se concentran 10.150 personas enfermas con dengue, las autoridades sanitarias advirtieron que la epidemia experimentó un “amesetamiento” de acuerdo a la evolución de casos, ya que sólo hubo 23 más que los registrados en el informe anterior. De la misma manera en Buenos Aires, el ministro de Salud Claudio Zin indicó que “se está en una etapa de claro retroceso y de control absoluto del fenómeno”, ya que si bien se sumaron nueve casos autóctonos advirtieron que son de marzo y que ya están curados. En tanto, la Sala de Situación del NEA, encargada de monitorear la epidemia en la región, informó que suman 10.150 los enfermos de dengue confirmados en Chaco y que “la actividad más importante sigue siendo el descacharrado y el control ambiental”. Fuentes del área de Salud chaqueña, aseguraron la enfermedad está en un etapa de “amesetamiento”, como consecuencia de la paulatina desaceleración de las confirmaciones de afectados, ya que en el último informe sólo hay 23 casos. En base a estos números, desde la Gobernación chaqueña aseveraron que ingresaron “en una tendencia general de estabilidad”, aunque aclararon que “sigue adelante la tarea de prevención y fumigación en diferentes puntos de la provincia”. En este sentido, la Cámara de Diputados provincial sancionó esta semana una ley que permite a las autoridades provinciales solicitar el apoyo de las fuerzas de seguridad y del Poder Judicial para llevar adelante “tareas de prevención, control y erradicación de la epidemia del dengue o cualquier otra epidemia y la atención de sus damnificados”.

Un dibujo macabro para la estadístika oficial

Transcribo a continuación, una nota publicada en el diario Crítica de la Argentina sobre la vergonzosa, y descarada, manipulación que se realiza sobre los índices de natalidad en nuestro país.  

Un dibujo macabro para la estadístika oficial

Se comprobó que en Tucumán los nacidos con un peso inferior a 500 gramos son anotados como defunciones fetales. Legisladores pidieron informes al Ejecutivo nacional. Y Salud pidió una investigación.

Las estadísticas de mortalidad infantil en la provincia de Tucumán son manipuladas. Los números que marcan que la variable se redujo a la mitad no concuerdan con la realidad. El procedimiento es simple y sólo depende del trazo de una birome: hay cientos de bebés, cuyo peso es inferior a los 500 gramos, que habiendo nacido vivos son registrados como “defunciones fetales” o “egresos por abortos” y por tanto no forman parte de la estadística.

A los efectos del registro estadístico, en la República Argentina, se emplea la siguiente definición de nacido vivo recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS): “Nacido vivo es la expulsión o extracción completa del cuerpo de la madre, independientemente de la duración del embarazo, de un producto de la concepción que, después de dicha separación, respire o dé cualquier otra señal de vida, tal como latidos del corazón, pulsaciones del cordón umbilical o movimientos efectivos de los músculos de contracción voluntaria, tanto si se ha cortado o no el cordón umbilical y esté o no desprendida la placenta. Cada producto de un nacimiento que reúna esas condiciones se considera como un nacido vivo”.

El senador Gerardo Morales presentó un proyecto de comunicación al Poder Ejecutivo y un pedido de informes al Ministerio de Salud sobre los indicadores de la situación social en el período enero 2003 a mayo 2008, en todo el territorio nacional, en especial en Tucumán, Buenos Aires y Jujuy. “Podría existir una manipulación de estadísticas y de indicadores sensibles, como la mortalidad infantil o materna y, ante la falta de respuestas de los gobiernos provinciales, he solicitado al Poder Ejecutivo esclarezca la situación. Se estarían violando normas internacionales establecidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Organización Panamericana de la Salud (OPS).”

“MILAGRO TUCUMANO.” Tucumán es la provincia que mejor indicador de mortalidad infantil exhibió en los últimos cuatro años. Según la Dirección de Estadísticas e Información de Salud (DEIS), que depende de la cartera sanitaria nacional, en 2002 murieron 24,3 menores de cinco años por cada 1.000 nacidos vivos, mientras que en el 2006 la cifra se redujo a 13,5. En agosto de 2007, el entonces ministro Ginés González García elogió el modelo tucumano. “No conozco experiencia más rotunda donde se haya bajado a la mitad los índices de mortalidad infantil en cuatro años”, aseguró el hoy embajador argentino en Chile. Instó a “imitar las metodologías de medición y evaluación estadística” usadas en la provincia. Lo que omitió en su discurso fue el dato que echa sombra a los logros de la gestión sanitaria tucumana: el vertiginoso crecimiento de la mortalidad fetal. Los informes de la DEIS afirman que “en algunas jurisdicciones como Tucumán se observa una disminución de la cantidad de nacidos vivos y, consecuentemente, de las defunciones infantiles con peso al nacer inferior a 1.000 gramos, a la vez que se registra un aumento de las defunciones fetales”. Los datos relevados indican que en 2006, la tasa de mortalidad fetal de Tucumán triplicó la nacional: alcanzó el 23,6 por mil, mientras que a nivel nacional sólo llegó a 8,7. “Llama la atención que Tucumán registre 158 defunciones fetales con menos de 500 gramos de peso, cuando Santa Fe en el mismo período tuvo 86, Córdoba 20 y Buenos Aires 90”, explicaron fuentes de esa Dirección.

“El método usado es anotar como muertes fetales casos de mortalidad infantil”, explicó la epidemióloga Evelyna Chapman, quien dirigió la comisión encargada de revisar las historias clínicas de los fallecidos menores de un año para registrar los casos y establecer las causas de muerte. A principios de este año la removieron de su cargo por denunciar esos hechos. “Los que ponemos en peligro el discurso oficial basado en el supuesto descenso de la mortalidad infantil, somos desplazados. Mis informes fueron detallados y evidenciaron las enormes diferencias entre la estadística oficial y la realidad”.

Otra de las desplazadas es Ángela Zóttoli, quien fue jefa del Departamento de Series Demográficas de la Dirección de Estadísticas dependiente del Ministerio de Gobierno tucumano hasta el 31 de diciembre de 2007. “Ese día me notificaron que por mi ‘encomiable labor’ me asignaban tareas de bibliotecaria, que no tienen nada que ver con mi capacitación específica”, explicó. Zóttoli no quiso ser cómplice: “No podemos permitir que se ponga en duda el valor que tienen las estadísticas vitales como fuente de información”, afirmó. Los análisis realizados por Zóttoli le permitieron arribar a la misma conclusión que Chapman. “Notamos que los prematuros de menos de 500 gramos no estaban apareciendo registrados como muertes neonatales sino como mortandad fetal”, sostuvo.

Pero esa no es la única arista que llama la atención a los expertos y genera preocupación en las autoridades nacionales. Según datos de la Dirección de Estadística de Tucumán, en los hospitales públicos se observa una tendencia en aumento de los egresos por aborto en relación a los egresos por parto. Ese incremento fue más marcado a partir de 2003 y alcanzó un pico en 2006 de 16,7%. “Como la tasa de natalidad bajó, debieron haber descendido las muertes, los abortos y las defunciones fetales, pero no fue así: entre el 2004 y el 2006 la tasa de egreso por abortos, comparada con el total de nacimientos, subió de un 14,2% a un 18,5%. En el mismo período, el número de nacidos vivos de menos de 500 gramos se redujo de 95 a 7”, detalló. La explicación está en la metodología: en dos planillas de la Maternidad de las Mercedes, correspondientes al 2 de junio de 2008, se lee: “Nacido vivo. Peso 498 gramos. Edad gestacional 22 semanas. Aborto”. “Nacido vivo. Peso 476 gramos. Edad gestacional 20 semanas. Aborto”. Para las especialistas consultadas “si se volvieran a registrar las muertes de neonatos según las normas internacionales y leyes argentinas, la mortalidad infantil tucumana crecería significativamente”. Un ejemplo: “hasta 2004 se morían 80 bebés prematuros de menos de 500 gramos en toda la provincia. En 2006 las muertes infantiles de niños menores de 500 gramos bajaron a 14. Ese mismo año se registraron oficialmente 360 muertes que representaron un 13,3 por mil. Si le sumamos las 80 muertes fetales y abortos no registrados como defunciones, daría un total de 440 fallecimientos. Por lo que mientras la tasa de mortalidad infantil oficial fue de 13,3 por cada mil, la real debió alcanzar el 16,2 por mil”.

VIVOS Y MUERTOS.
“El problema no está en el sistema estadístico sino en el ámbito donde se genera la información”, explicó la licenciada Elida Marconi, titular de la DEIS. Más del 40% de los nacimientos registrados en Tucumán se producen en un establecimiento: la Maternidad “Nuestra Señora de las Mercedes”, donde nacen unos 10.000 niños por año. Crítica de la Argentina consultó a Rossana Chahla, directora del hospital desde hace seis años. “Las denuncias me tienen sin cuidado”, respondió. “En la Argentina nadie se banca los éxitos y hemos llevado a cabo una gestión exitosa en la tarea de reducir la mortalidad neonatal”, agregó al tiempo que aseguró: “no tenemos nada que ocultar”. Sin embargo, parte importante del personal hospitalario a su cargo no opina lo mismo. Trabajadores del Área de Identificación, que pidieron resguardo de sus identidades, relataron que “en 2004 los jefes de guardia reunieron a todos los identificadores y comunicaron que a partir de ese momento debíamos registrar como nacido muerto a todo bebé que pesara menos de 500 gramos”. La orden incluyó la indicación de “no practicarle ninguna asistencia médica. Se los deposita sobre una bandeja de instrumental hasta que muere”, explicaron las fuentes. María Margarita Rosa, jefa del Departamento de Estadísticas de la Maternidad lo convalidó: “En varias reuniones de jefatura planteé que a los prematuros de menos de 500 gramos no podemos dejarlos morir tirados sobre un mármol, aunque no sean viables desde el punto de vista médico”, algo que “hoy sigue ocurriendo”. La jefa de Identificadores de la Maternidad, María Ana Brizuela Quinteros, negó que alguna vez se haya impartido la orden de registrar a los nacidos vivos como muertes fetales. “Identificamos a todos los bebés nacidos vivos y se los registra como tal, independientemente de su peso o edad gestacional”.

¿METODOLOGIA NACIONAL?
“Se ganan o se pierden elecciones según la tasa de mortalidad infantil, por eso es importante que las estadísticas sean creíbles”, explicó el legislador tucumano por la UCR José Cano, quien preside la Comisión de Derechos Humanos. “Cuando asumió su primera gestión como gobernador en 2003, Ricardo Alperovich trajo un equipo de profesionales para conducir el ministerio a cargo de Juan Manzur. Prometieron que iban a hacer un milagro reduciendo la mortalidad infantil a menos de la mitad. Pero no dijeron nada del dibujo estadístico”, afirmó Cano. “Los indicadores mejoraron pero no pueden alterar las definiciones internacionales de lo que es un nacido vivo o una defunción fetal para forzar los números en tiempo récord”, explicó.

Para Elsa Moreno, sanitarista argentina que vive en Tucumán y es consultora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) “Hubo errores graves pero no fueron aislados: en 2004, en una reunión del Consejo Federal que nuclea a los ministros de Salud de las provincias, se sugirió que, al no existir un desarrollo científico que garantice la sobrevida de bebés nacidos con menos de 500 gramos, había que consignarlos como mortandad fetal o nacidos muertos, por eso las estadísticas dejaron de ser confiables”. El dato lo confirmó Manzur –hoy vicegobernador provincial– quien en una charla mantenida hace cuatro años con el entonces vicepresidente de la Comisión de Salud de la Legislatura tucumana, Alejandro Sangenis, “me aseguró que la indicación había sido impartida en una reunión del Cofesa de la que participó en 2004”, según explicó Sangenis.“Se debió hacer una investigación de esas denuncias pero se prefirió negar la realidad y separar de sus cargos a las personas que alertaban sobre las irregularidades”, opinó Moreno.

Fernando Avellaneda, viceministro de Salud tucumano, explicó que “las cifras oficiales de mortalidad infantil son verosímiles, pues tienen coherencia epidemiológica y se han modificado mediante intervenciones basadas en la evidencia. Puede resultar llamativo que el descenso de la mortalidad infantil se haya logrado en un corto período pero se explica porque las acciones fueron concentradas en la mejoría de la calidad de la atención del recién nacido”. Acerca de la denuncia por el subregistro de los nacidos con bajo peso, las autoridades sanitarias tucumanas negaron las acusaciones y las atribuyeron a “cuestiones de índole política que no tienen que ver con la salud pública”. En un documento oficial entregado por Avellaneda se afirma que “las cifras reportadas por Tucumán de nacidos vivos en 2006 tienen la misma distribución por categorías de peso que otras provincias, a excepción del número de menores de 500 gramos, pero Tucumán reporta una cifra de nacidos vivos en esa categoría tres veces mayor que la de otras provincias”. Para 2007 la mortalidad mostrará un nueva reducción, con una tasa de 12,9 por mil.

“Quería enterrar a María Paula, pero no me quisieron dar el cuerpito”

María Paula nació el 19 de agosto de 2006 en la Maternidad de las Mercedes. Así consta en el carnet de salud del establecimiento. Con una edad gestacional de 20 semanas, pesó apenas 350 gramos. Pero nunca fue registrada como nacida viva. Así lo prueba una indicación sobreimpresa en ese papel provisorio donde se lee claramente “S/certificado (no corresponde por el peso)”, y el testimonio de su mamá, Alejandra Barrionuevo. Desde su casa en el barrio Marti Coll, a ocho kilómetros de la capital tucumana, Alejandra le contó a Crítica de la Argentina: “En la ecografía que me hice a los cinco meses me enteré de que era una nena y le puse María Paula. La madrugada del 19 rompí bolsa y me llevaron de urgencia a la maternidad. Me llevaron a la sala de partos y me pidieron que empezara a pujar. Yo sabía que mi hijita se podía morir porque a mi embarazo le faltaban muchas semanas, pero quería que viviera, con toda mi alma”, describió emocionada.

“Cuando la sacaron, le pedí a la doctora que me la diera pero me dijeron que no se podía, que había que hacerle unas pruebas. Me dijeron que estaba bien, que no me preocupara”, contó Alejandra. “Al rato vinieron a decirme que la bebita se había muerto, que era muy difícil que sobreviviera tan chiquita.”

Sin embargo, el drama de Alejandra no terminó con la muerte de su hija. “Yo quería enterrarla en el cementerio con mi abuelita, que también se llamaba María, pero no me quisieron dar el cuerpito”, explicó. Tampoco le dieron certificado de nacimiento –como hubiera correspondido por haber nacido viva– ni de defunción. La jefa de identificadores de la maternidad, María Ana Brizuela Quinteros, aseguró desconocer quién había anotado la indicación en el carnet y facilitó una documentación donde constan anotaciones de los identificadores y una planilla sin membrete donde figura su nacimiento y su fallecimiento. Pero estos papeles –que fueron examinados por los expertos de la DEIS– “no tienen ningún valor legal, son internos de la maternidad y no dejan constancia del registro como nacida viva de la bebé”. Además, entre las planillas entregadas existen incongruencias de datos sobre el caso: mientras en un papel se inscribe como fecha de fallecimiento el mismo 19 de agosto, en el adjunto consta que falleció cuatro días después.

Graciela Ocaña, preocupada

Fuentes cercanas a Graciela Ocaña confirmaron que “se sigue con preocupación el caso de Tucumán” y que en las próximas horas se dispondrá una “investigación exhaustiva de las metodologías de registro para determinar las responsabilidades en la alteración de las estadísticas que pudieran haberse realizado durante el período 2003-2007”. El diputado nacional Eduardo Macaluse fue uno de los primeros que advirtieron en el ámbito nacional las irregularidades en el registro de la mortalidad infantil tucumana y presentó un pedido de informes en diciembre de 2007. “No se encuentra explicación al incremento de nacidos muertos de menos de 500 gramos y variabilidad con otros grupos de peso en 2005 (52%). La relación entre muertes infantiles y fetales se mantiene más o menos estable hasta 2004. No se explica el 39% de exceso en 2005. Tampoco el exceso de egresos por abortos en los años 2004 y 2005”, aseguró.

Holanda dijo basta de voto electrónico

Bien, el título ya lo dice todo.

El día ha sido largo, y mañana me espera otro igualito, así que, copio la nota tal cual la redactó la gente de Vía Libre.  

Después de varios años de utilización de sistemas de votación electrónica, el 16 de mayo pasado, el gobierno holandés anunció oficialmente que dejará de usar computadoras de votación y volverá a sistemas electorales basados en papel y lapicera. Esta decisión tiene varios antecedentes previos. El 27 de septiembre de 2007, la comisión asesora sobre procesos electorales publicó su reporte “Voting with confidence”, tras el cual, la Secretaría del Interior anunció que la regulación de implementación de sistemas de voto electrónico aprobada en 1997 sería removida. Además, el 1ro. de octubre de ese mismo año, la Corte Distrital de Amsterdam retiró la certificación de los sistemas de votación Nedap, por entonces en uso en Holanda. Esta de-certificación es consecuencia de una acción iniciada por el grupo “We do not trust voting computers” en marzo de ese mismo año.
La larga campaña por recuperar condiciones mínimas de seguridad, anonimato y fiabilidad en el sistema electoral culminó en este mes de mayo de 2008 con la resolución gubernamental de regresar al sistema de papeletas y lapiceras para votar, negando además la posibilidad de desarrollar una nueva generación de computadoras de votación.

Más información sobre voto electrónico en: http://www.votoelectronico.org.ar

Argentina, más aislada que nunca

El diario El País publicó el 13 de Mayo de 2008 una nota de interesante lectura titulada “Argentina, más aislada que nunca“.

En ella se hace un análisis de la política Argentina de los últimos años, y como se ha (hemos) ido perdiendo peso internacional y deteriorando las relaciones con países vecinos.

A continuación la transcripción de la nota.

Argentina, más aislada que nunca

La tercera potencia latinoamericana ha perdido peso internacional. Mantiene un sorprendente conflicto con Uruguay, se desentiende de la crisis de Bolivia, se aleja de Estados Unidos y se escribe poco con España

Argentina está sola. Su relación con Venezuela la ha alejado de Estados Unidos, un conveniente socio y aliado. A Bolivia le ha dado la espalda cuando más la necesitaba y su amistad íntima con Uruguay pasa por su peor momento. Poco a poco, Brasil le ha arrebatado todo su poder de influencia regional y con España, la madre patria, apenas si se escribe. El peor efecto a largo plazo de la crisis de 2001 para Argentina ha sido su desaparición del mundo. El país suramericano ha descuidado dos ejes clave de su política exterior: el fortalecimiento del Mercosur y las relaciones con la Unión Europea, ha perdido peso en los foros internacionales y ningún líder mundial se muere por visitarlo. En marzo, la secretaria de Estado de EE UU, Condoleezza Rice, ignoró sin rodeos a Argentina en una visita que hizo a Brasil y Chile.A la falta de una estrategia en política exterior se ha unido el carácter huraño del matrimonio que lleva en el poder desde 2003. Al ex presidente Néstor Kirchner no le importaban las relaciones internacionales, llegaba el último a casi todas las cumbres donde Argentina tenía algo que decir y se iba el primero. Kirchner es un economicista obseso que no se da cuenta de que la tercera potencia latinoamericana no puede sobrevivir sola y que debe tener una posición sobre los temas que se debaten en su región y el mundo. Lo triste es que con el modelo continuista de su esposa Cristina Fernández, presidenta desde diciembre, tampoco recuperará el lugar que por historia y cultura se merece.

Argentina tuvo una clara oportunidad para hacerse un hueco entre las voces que pesan en la cumbre de la Organización Mundial de Comercio (OMC) de 2003 en Cancún. El país, representado entonces por Martín Redrado, fue parte del grupo que plantó cara a los Estados desarrollados en la lucha por un comercio más equitativo. Allí estaba Argentina, junto a Brasil, India, China y Suráfrica; y la prensa mundial quería saber lo que estos países pensaban. Allí estaba Redrado, junto al ministro de Exteriores brasileño Celso Amorín, la tarde en que el quinteto apoyó a los Gobiernos africanos para echar por tierra una cumbre a la que la UE y EE UU acudieron no sin cierta prepotencia. Argentina y Suráfrica no supieron aprovechar el tirón de popularidad que les dio la cita de México y se cayeron del cartel, mientras que Brasil echó mano de su maquinaria diplomática para lograr que le invitaran a los grandes foros internacionales y China e India se afianzaron como las potencias emergentes que eran. Para la cumbre de la OMC de Hong Kong de finales de 2005 ya sólo importaron las opiniones de Amorín y del ministro indio de Comercio, Humayun Khan. El titular de Exteriores argentino, Jorge Taiana, apareció en alguna de las últimas ruedas de prensa sentado en un extremo de la fila de conferenciantes muy molesto.

Durante el mandato de Néstor Kirchner, Argentina forjó una gran alianza con Venezuela que le valió para firmar contratos de suministro energético, colocar bonos de deuda pública al Estado venezolano y hasta para salvar de la quiebra a una empresa láctea. Pero como otro gran aliado de Venezuela es Irán, Kirchner no dudó en enfrascarse en una feroz batalla dialéctica y judicial con Teherán para evitar una confrontación con Washington y para aplacar la ira de la comunidad judía argentina, segura de que los iraníes han estado detrás de los atentados contra la embajada israelí en 1992 y una mutua médica judía en 1994 que costaron más de 100 vidas. Mientras Kirchner juega a quedar bien con todos, la diplomacia argentina le da la espalda a la crisis que vive Bolivia.

A pesar de que el país andino se sitúa al borde de la guerra civil, Buenos Aires desaprovecha la histórica influencia que tiene sobre La Paz y no hace nada para aliviar una situación que amenaza con desestabilizar toda la región. La política exterior argentina hacia Bolivia siempre se ha esforzado por sacar a La Paz de la órbita de Brasilia y atraerla hacia Buenos Aires. Basta recordar que el presidente Juan Perón accedió a comprar gas boliviano a principios de los setenta no por razones económicas sino estratégicas, para ayudar a Bolivia. Estos acuerdos se mantuvieron tanto durante las dictaduras de Jorge Videla y Hugo Bánzer como ya en las democracias de Raúl Alfonsín y Hernán Siles Suazo. Recientemente, la diplomacia argentina ha decidido ocuparse de la crisis boliviana. Pero ya no sola: Brasil y Colombia también participan en la mediación entre el Gobierno de Evo Morales y las provincias del Oriente, ricas en gas y petróleo.

Incapaz de hacer algo por Bolivia, el Gobierno argentino se enfrasca a tiempo completo en un sorprendente conflicto: la pugna con Uruguay por la construcción de papeleras en la margen uruguaya del río fronterizo. La evolución de este conflicto es probablemente el mejor ejemplo de la inexistencia de una estrategia de política exterior y de la propia crisis de representación interna que vive Argentina, en la que no hay ningún partido que cuestione la marcha de la diplomacia. Entre finales de los ochenta, cuando Uruguay hace pública su intención de crear una zona de reforestación para producir pasta de celulosa, y febrero de 2005, cuando el ex presidente Jorge Battle autoriza a la empresa finlandesa Botnia a construir la segunda planta de pasta de celulosa (con una inversión de 1.200 millones de dólares, la mayor recibida jamás por el país, y la perspectiva de crear cientos de miles de empleos), apenas se mentó el asunto de las papeleras. Durante todo ese tiempo, más de 15 años, ésta fue una cuestión que ambos países supieron gestionar sin mayores inconvenientes.

A partir de abril de 2005, cuando el Gobierno del socialista Tabaré Vázquez ratifica el compromiso uruguayo con las papeleras, la situación desbarra hasta convertirse en el agrio conflicto que ha llegado hasta la Corte de La Haya. Las organizaciones de ambientalistas y los gobiernos municipales y provinciales llenaron el vacío dejado por el Gobierno central en política exterior. Kirchner, por puro populismo, respaldó a estos grupos y Argentina acabó por convertir en papel mojado el tratado del río Uruguay de 1975 y el tratado de Asunción de 1991 que garantiza la libre circulación de bienes y personas en el área del Mercosur, permitiendo el bloqueo sistemático de la frontera fluvial. Era desconcertante ver al ex presidente Kirchner hacer una férrea defensa del medio ambiente cuando de las más de 200 leyes presentadas por su Ejecutivo al Congreso durante su mandato sólo un par fueron de protección ambiental. Mientras Buenos Aires buscaba la condena internacional de los planes uruguayos, Montevideo no paraba de cosechar respaldos a su proyecto.

Cristina Fernández hereda de su marido el conflicto con Uruguay y lo aviva. En su discurso de toma de posesión de diciembre de 2007 la presidenta trata a los uruguayos como hermanos y al mismo tiempo les acusa de violar los tratados internacionales. El presidente Vázquez estaba en la ceremonia, así que las declaraciones como poco pueden calificarse de inoportunas. No es de extrañar que tras este conflicto Uruguay se plantee dejar de ser miembro del Mercosur para convertirse en “asociado” y tener vía libre para negociar un acuerdo de libre comercio con Washington. Poco después de este desplante, otra crisis demostró el poco talante diplomático argentino. La presidenta ordena al Parlamento “repudiar la ofensa” de EE UU porque durante una investigación de las autoridades estadounidenses salta la sospecha de que Fernández ha recibido financiación para su campaña de parte del presidente venezolano Hugo Chávez.

En Europa poco se recuerda la existencia argentina excepto por sus excelentes futbolistas y porque visitar hoy Buenos Aires es barato gracias a la fortaleza del euro. Cristina Fernández pasó recientemente por París sin pena ni gloria. Al volver prefirió reunirse con la modelo Naomi Campbell que contarle a la prensa qué acuerdos clave para Argentina había cerrado con Francia. A España como presidenta aún no ha viajado y, aunque mantiene una relación cordial con el Gobierno de Zapatero, ni el mundo político ni el empresarial español le echan de menos. Tras su paso como candidata en julio del año pasado, a nadie le quedó claro cuál era el proyecto político, económico y social de Fernández. Casi un año después lo que entonces fueron dudas ha dado paso a la indiferencia.