Inteligencia Artificial en versión cotidiana

Cómo un país pequeño, baja la tecnología a tierra

La inteligencia artificial suele contarse en abstracto. Modelos, algoritmos, debates sobre el futuro del trabajo. Todo eso existe, claro. Pero en algún momento, la tecnología tiene que hacer algo concreto. Tiene que resolver un problema. Ahí es donde deja de ser promesa y se convierte en herramienta.

En Eslovenia, esa transición ocurre de manera bastante natural. Tal vez porque el ecosistema no tiene el tamaño suficiente para sostener discursos grandilocuentes durante mucho tiempo. O tal vez porque, simplemente, no hay margen para la abstracción excesiva.

Uno de los casos más visibles es el de Outfit7, la empresa detrás de Talking Tom. A primera vista, parece un producto de entretenimiento ligero. Un gato que repite lo que uno dice. Pero detrás de esa simpleza hay años de trabajo en reconocimiento de voz, interacción y comportamiento digital.

No es inteligencia artificial en su versión más solemne. Es, en cambio, una forma de acercarla a millones de personas sin que tengan que pensar en ella.

Algo similar ocurre con Celtra, una compañía que aplica automatización e inteligencia artificial al mundo de la publicidad digital. Su foco no está en construir modelos teóricos, sino en optimizar procesos concretos: creación de campañas, adaptación de contenidos, eficiencia en la producción.

En otras palabras, IA aplicada a problemas que ya existen.

Este patrón se repite en distintas áreas. Startups que trabajan en análisis de datos para logística, en optimización energética, en soluciones para ciudades inteligentes. Ninguna busca “reinventar el mundo” en términos grandilocuentes. Pero todas apuntan a mejorar pequeñas partes del funcionamiento cotidiano.

Y en ese enfoque hay algo consistente.

Porque en lugar de pensar la inteligencia artificial como una ruptura total, Eslovenia parece integrarla como una capa más. Algo que se suma a lo que ya existe, que lo mejora, que lo hace un poco más eficiente o más preciso.

Incluso en sectores más tradicionales, como el turismo o el transporte, empiezan a aparecer aplicaciones concretas: sistemas de recomendación, análisis de flujo de visitantes, optimización de rutas. Nada espectacular a primera vista. Pero sí efectivo.

Hay, también, una ventaja menos evidente: la escala.

En un país chico, implementar y probar soluciones puede ser más rápido. Los circuitos de decisión son más cortos, las distancias más manejables, los actores más conectados entre sí. Lo que en otros lugares requiere años de coordinación, acá puede suceder en tiempos más acotados.

Eso no elimina los desafíos. La falta de inversión masiva, la competencia global, la dificultad de retener talento son problemas reales. Pero, al mismo tiempo, obligan a una cierta eficiencia.

A no dispersarse.

A elegir bien dónde poner el foco.

Tal vez por eso, la inteligencia artificial en Eslovenia no se presenta como una revolución estridente. No hay una narrativa épica que la rodee. Lo que hay es algo más silencioso: una integración progresiva, casi natural, en la vida cotidiana.

Una tecnología que no necesita explicarse todo el tiempo porque ya está funcionando.

En un contexto global donde la IA muchas veces se discute en términos extremos —como amenaza o como salvación—, este enfoque ofrece otra perspectiva.

Menos espectacular, sí.

Pero también más cercana.

Más concreta.

Y, en cierto sentido, más real.

El país chico que piensa en grande: IA desde la periferia

Hay una idea bastante instalada —y bastante cómoda— sobre la innovación tecnológica: que nace siempre en los mismos lugares. Que si uno quiere entender el futuro, tiene que mirar hacia Silicon Valley, o en todo caso hacia alguna gran capital europea. Todo lo demás, se supone, llega después.

Eslovenia no debería encajar en ese mapa. Es un país de poco más de dos millones de habitantes, sin gigantes tecnológicos propios ni una industria que monopolice titulares globales. Sin embargo, en los márgenes de esa geografía más visible, está desarrollando algo interesante: una manera distinta de pensar la inteligencia artificial.

No se trata de competir en escala. Ni de construir el próximo modelo masivo que concentre la atención del mundo. El enfoque es otro: más discreto, más específico y, en cierto sentido, más consciente de sus límites. Pero también, por eso mismo, más interesante.

Uno de los núcleos de ese trabajo se encuentra en el Jožef Stefan Institute, el principal centro de investigación científica del país. Allí, entre otras áreas, se desarrollan proyectos vinculados al procesamiento del lenguaje natural, un campo clave en la era de la IA. El desafío, en este caso, no es solo técnico. Es también cultural.

Porque el idioma esloveno —hablado por una comunidad relativamente pequeña— tiene una particularidad que lo vuelve especialmente complejo: conserva el número dual, una forma gramatical que se utiliza exclusivamente para referirse a dos entidades. No es singular, no es plural. Es otra cosa.

En la práctica, eso implica que un sistema de inteligencia artificial no puede limitarse a aprender estructuras generales del lenguaje. Tiene que captar matices que no existen en la mayoría de los idiomas más difundidos. Y hacerlo, además, con menos datos disponibles.

Ahí aparece una tensión interesante: la IA contemporánea tiende a crecer a partir de grandes volúmenes de información, muchas veces en inglés o en idiomas dominantes. Pero ¿qué pasa cuando el idioma no tiene esa escala? ¿Qué ocurre cuando cada forma lingüística encierra una especificidad que no puede perderse sin que el sistema deje de entender correctamente?

En Eslovenia, esa pregunta no es teórica. Es cotidiana.

Proyectos como CLASSLA o CLARIN.SI trabajan precisamente en ese terreno: construir recursos lingüísticos, corpus y herramientas que permitan entrenar modelos respetando las particularidades del idioma. No es una tarea visible para el gran público. No genera titulares espectaculares. Pero es, en cierto modo, fundamental.

Porque ahí se juega algo más que una cuestión técnica.

Se juega la posibilidad de que la inteligencia artificial no sea, simplemente, un espejo de los idiomas dominantes. Que no homogenice las formas de hablar, pensar y nombrar el mundo. Que no traduzca todo a una lógica única.

Hay, en este enfoque, una especie de resistencia silenciosa.

Mientras otros ecosistemas tecnológicos avanzan hacia modelos cada vez más generalistas, Eslovenia parece apostar por lo contrario: por preservar lo específico. Por entender que el valor no está solo en la escala, sino también en la precisión. En aquello que no se puede simplificar sin perder sentido.

Esto no significa que el país esté aislado de las tendencias globales. Al contrario: participa en redes europeas, colabora en proyectos internacionales y forma parte de un entramado científico más amplio. Pero lo hace desde un lugar propio, con una agenda que no siempre coincide con la de los grandes centros.

Tal vez por eso, su aporte resulta relevante.

Porque obliga a replantear una idea bastante extendida: que la innovación solo ocurre donde hay volumen. Eslovenia demuestra que también puede surgir donde hay cuidado. Donde hay atención al detalle. Donde se decide que incluso una forma gramatical —como el dual— merece ser entendida por las máquinas.

En un mundo donde la inteligencia artificial tiende a simplificar para escalar, esa decisión tiene algo de contracultural.

Y quizás ahí esté su mayor valor.

No en competir con los gigantes, sino en recordar que el futuro tecnológico también se construye desde los bordes. Desde esos lugares que, por no ser centrales, pueden permitirse pensar distinto.

A veces, más chico no significa menos.

Significa, simplemente, otra forma de mirar.

Nuestros impuestos transforman.

biblioteca

Hace unos pocos días pasé frente a la Biblioteca Nacional. Siempre que veo ese edificio me llama la atención. Es un edificio raro. Me gusta; pero me parece raro.

En una de las paredes exteriores había un enorme cartel que informaba sobre todas las cosas disponibles en la Biblioteca, como música, partituras, películas, mapas, fotografías, y varias cosas más; porque sí, en la Biblioteca Nacional hay mucho más que libros. Y eso está buenísimo.

También se informaba sobre todas las actividades que se desarrollan en la Biblioteca y de las que se puede participar, como exposiciones, talles de lectura y de escritura, conciertos, conferencias, y muchas cosas más.

Me encantó ver ese cartel. Me pareció muy buena la idea de informar (o publicitar), desde la misma Biblioteca Nacional, todas las herramientas que ahí hay disponibles y todas las actividades que ahí se desarrollan.

Pero.

Pero al final del cartel había una leyenda, una frase que no me convenció. Decía: «y no tenés que pagar nada, porque la Biblioteca es tuya».

No me gustó esa frase. No me gusta. Alguna otra frase como: «y no tenés que pagar nada, porque tus impuestos se transforman en todo esto», o «y no tenés que pagar nada, porque tus impuestos vuelven en obras y en cultura», hubiera sido más acertada. Cualquier frase que enseñe, que eduque sobre la importancia del pago de impuestos creo que hubiera sido más acertada.

Cuando pagamos impuestos es posible que pasen esas cosas, sino no. La frase publicada, además, genera una idea ambigua o distorsionada sobre esa relación de propiedad, o pertenencia, o posesión sobre algo público, sea la Biblioteca Nacional, un tren o el banco de una plaza.

Si todos dejamos de pagar nuestros impuestos, todo eso desaparece: el edificio y todo su contenido. Todo se desvanece.

Nada de lo que está en la Biblioteca Nacional es mío. Nada de lo que está en la Biblioteca Nacional es tuyo. Pero con mi aporte y con el tuyo, con el pago de nuestros impuestos hacemos que sea posible, y que podamos acceder y tengamos a nuestra disposición increíbles recursos, herramientas y actividades que, sin duda, nos harán mejores personas y mejores ciudadanos.

Freno al Voto Electrónico

A pesar de que el proyecto de Reforma Política del oficialismo consiguió la media sanción en la Cámara de Diputados, el bloque «Frente para la Victoria-PJ» no acompañó la iniciativa, y haciendo valer su mayoría en la Cámara de Senadores el 24 de Noviembre de 2016, no firmó el dictamen necesario para avanzar con el proyecto de ley.

El bloque de Senadores del Frente para la Victoria-PJ emitió un comunicado de prensa en el que se detallan las razones por las que no apoyaron la iniciativa. Uno de los puntos ─a lo mejor el más importante─ es el que indica que «se recogieron las objeciones que los expertos informáticos presentaron en las reuniones de comisión en cuanto a la alta vulnerabilidad de algunos de los métodos electrónicos propuestos»

Sin duda este freno al voto electrónico en Argentina va a ser momentáneo. Van a volver a insistir. Van a intentar imponerlo nuevamente. Espero que vuelvan a fracasar, espero que todas las personas e instituciones que lograron activar este freno de último momento sigan estando atentos y presentes para evitar estos atropellos institucionales que sin duda nos van a resultar extremadamente caros.

comunicado_prensa_voto_electronico

Máquinas y poder.

Las máquinas son, de algún modo, una metáfora del poder. La máquina opera. La máquina tiene razón. La máquina tiene razón a partir de un sin razón; tiene razón de un modo automático; y opera. No importa lo que el usuario argumente porque no tiene cómo argumentar. En algún punto se suspende cualquier controversia, cualquier disputa, cualquier posibilidad de argumentación y la máquina opera, avanza, continúa con su plan de ejecución. Esta característica de las máquinas es lo que hace que muchos nos opongamos al voto electrónico, a interponer una máquina -una computadora- entre la voluntad de un elector y la manifestación de su voluntad.

Hoy había un plenario de comisiones en la Cámara de Senadores para tratar, entre otras cosas, la reforma electoral y la implementación de voto electrónico en las elecciones a nivel nacional. La implementación de voto electrónico es un punto de gran controversia y discusión. Por un lado están los especialistas en informática, quienes se oponen, porque el voto electrónico no garantiza derechos básicos de los electores como el secreto del voto y la auditabilidad del proceso electoral; por otro lado están los políticos -senadores y diputados-, quienes sólo quieren obedecer un capricho presidencial e implementar el sistema sea como sea.

Hoy mismo, y sin previo aviso, el plenario de comisiones fue suspendido. El plenario estaba agendado desde hace tiempo y a él habían sido convocados varios especialistas informáticos a exponer sobre el tema, a poner sobre la mesa los argumentos, las razones por las que implementar voto electrónico no es una buena decisión, y poder discutir sobre eso. El plenario se suspendió. Sin previo aviso, sin posibilidad de discusión, sin argumentaciones.

Las máquinas son una metáfora de ése poder: el poder de tener razón en un sin razón, el poder de avanzar -de avasallar- sin importar argumentos ni nada, el poder de incluso anular cualquier posibilidad de discusión, disputa y reclamo, el poder de continuar con el plan de ejecución hasta finalizarlo.

Hoy los Senadores nos dieron un ejemplo de ése poder, y contra ése poder es contra el que debemos luchar.

Voto electrónico. Media sanción en Diputados.

El miércoles 19 de Octubre de 2016 la Cámara de Diputados de la Nación dio media sanción al proyecto de ley que propone una reforma electoral para incorporar, entre otras cosas, «sufragio y escrutinio electrónico» en las elecciones de nivel nacional; esto es: implementar voto electrónico en la República Argentina.

Votar usando computadoras es abrirle la puerta (grande) al fraude.

Dar media sanción a éste proyecto, desde mi punto de vista, fue un error, sobre todo por la evidencia que muestra los inconvenientes que ya hubo en otros países del mundo como Alemania y Holanda, por ejemplo. La tendencia mundial es a alejarse del voto electrónico. Muchos países incluso lo han declarado inconstitucional; Alemania y Holanda son nuevamente un ejemplo de eso.

La media sanción al proyecto de ley quiere decir que el proyecto fue enviado a la Cámara de Senadores para su revisión y aprobación. No sabemos aún qué pasará en esa instancia.

En caso que el proyecto se convierta en ley, Argentina incorporará voto electrónico en las próximas elecciones nacionales.

El voto electrónico va a traer problemas y conflictos. Va a generar más dudas que certezas. No sé cuánto tiempo nos tomará, pero estoy seguro que en algún momento vamos a llegar a derogar esa ley y a volver a votar de forma directa (sin que una computadora medie entre nuestra voluntad y su representación). Cuando ese día llegue muchos de los impulsores y defensores del voto electrónico se van a hacer los distraídos. Es por eso que quiero dejar aquí una copia del acta de la Cámara de Diputados con el resultado de la votación; en ella se puede ver quiénes fueron los Diputados que haciendo oídos sordos a todas las recomendaciones y advertencias sobre los riesgos del voto electrónico votaron favorablemente éste proyecto.

Acta de votación.

La historia de las cosas

¿De dónde vienen las cosas que usamos? ¿Y a dónde van a parar?

Las cosas que consumimos se mueven a través de un sistema llamado «la economía de los materiales», y según nos contaron éste sistema está compuesto por los siguientes pasos:

  1. extracción
  2. producción
  3. distribución
  4. consumo
  5. descarte

Bien, este sistema está incompleto. Faltan varios puntos o instancias en el medio. Para comenzar, falta el detalle de la interacción de casa paso con el mundo real: las sociedades, las culturas, las personas, las economías regionales y el medio ambiente, entre otras cosas.

En éste vídeo, Annie Leonard nos muestra todas las instancias que hay en el medio de cada uno de cinco pasos del sistema, y cómo interactúan con el mundo real, nos muestra que éste sistema está lejos de ser sustentable y que necesita ser reemplazado antes de que sea demasiado tarde.

Vídeo para descargar.

El clima está loco

Interesante intervención de Martín Caparrós en un evento organizado por Casa América en el que expone algunos puntos de vista alternativos sobre el cambio climático y el medio ambiente.

Caparrós analiza, entre otros, los siguientes puntos:

  • ¿Porqué el medio ambiente y el cambio climático se han impuesto en la agenda mundial por encima de temas como el hambre, la desnutrición infantil, la salud, la educación, la exclusión, la miseria, etc?
  • El cambio climático y los ¿nuevos? negocios.
    • El próximo paradigma energético
    • El protocolo de Kioto y los bonos -o créditos- de carbono.

Vídeo para descargar.
Audio para descargar.

Una estafa a gran escala. Los riesgos de una ilusión.

«La tecnología puede mejorar cualquier cosa» «Podemos confiar completamente en la tecnología» «La tecnología es infalible»

Estos son algunos de los argumentos falaces con los que se intenta defender el voto electrónico. Votar usando computadoras es abrirle la puerta al fraude, a la estafa. Es probable que ya nos hayan estafado. Es probable que ya te hayan estafado. Con tecnología, y sin que te dieras cuenta. ¿Cómo? Escuchá.

Entrevista a @arilijalad (fragmento)

Votar usando computadoras es abrirle la puerta al fraude. Las computadoras ejecutan un programa, y éste puede ser cambiado o reemplazado. Puede ser reemplazado incluso durante la elección por otro diseñado, por ejemplo, para dar totales falsos, o registrar los votos emitidos por los usuarios comprometiendo así el secreto del voto. Esto y mucho más puede hacerse sin que ningún usuario note absolutamente nada.

El voto electrónico, en cualquier de sus formas, abre la puerta al fraude. Un fraude posiblemente indetectable.