Una estafa a gran escala. Los riesgos de una ilusión.

«La tecnología puede mejorar cualquier cosa» «Podemos confiar completamente en la tecnología» «La tecnología es infalible»

Estos son algunos de los argumentos falaces con los que se intenta defender el voto electrónico. Votar usando computadoras es abrirle la puerta al fraude, a la estafa. Es probable que ya nos hayan estafado. Es probable que ya te hayan estafado. Con tecnología, y sin que te dieras cuenta. ¿Cómo? Escuchá.

Entrevista a @arilijalad (fragmento)

Votar usando computadoras es abrirle la puerta al fraude. Las computadoras ejecutan un programa, y éste puede ser cambiado o reemplazado. Puede ser reemplazado incluso durante la elección por otro diseñado, por ejemplo, para dar totales falsos, o registrar los votos emitidos por los usuarios comprometiendo así el secreto del voto. Esto y mucho más puede hacerse sin que ningún usuario note absolutamente nada.

El voto electrónico, en cualquier de sus formas, abre la puerta al fraude. Un fraude posiblemente indetectable.

Los riesgos de una ilusión.

Un programa, cualquiera sea, no obedece al usuario; sólo obedece su programador.

Votar usando computadoras es abrirle la puerta al fraude. Las computadoras ejecutan un programa, y éste puede ser cambiado o reemplazado. Puede ser reemplazado incluso durante la elección por otro diseñado, por ejemplo, para dar totales falsos, o registrar los votos emitidos por los usuarios comprometiendo así el secreto del voto. Esto y mucho más puede hacerse sin que ningún usuario note absolutamente nada.

Reemplazar el software utilizado por las máquinas de voto electrónico es muy algo simple de hacer y que ya sucedió en varias ocasiones.

A continuación dos casos de reemplazo de software en dos sistemas distintos, almacenados en medios distintos; en países distintos y en años distintos.

Argentina. Año 2011.

 Holanda. Año 2006.

Voto electrónico. Los riesgos de una ilusión.

Votar con computadoras es abrir una puerta grande al fraude. La computadora ejecuta un programa, y el programa puede ser cambiado o reemplazado. Puede ser reemplazado temporalmente durante la elección por otro diseñado para dar totales falsos. Ningún estudio del programa que debería correr puede asegurar que otro programa no actúe mal.

La votación es una actividad especial porque normalmente el votante no puede averiguar, según los totales, que su voto ha sido contado correctamente, y hay que desconfiar de todas las partes involucradas. No podemos dar por supuesto que el fabricante es honesto, ni que la autoridad electoral es honesta, ni que los dos no conspiran juntos.

El sistema electoral debe ser a prueba de todas las posibilidades, pero ésto es imposible con una computadora.

Muchos activistas de software libre piensan que usar el software libre en la máquina de votación asegura una elección honesta. Usar software privativo es malo aquí, como siempre: el fabricante podría diseñarlo a sus anchas para fraude. Pero ser libre no basta, porque luego la autoridad electoral podría hacer el fraude. El único sistema confiable es votar con papel.

Algunos investigadores han propuesto sistemas muy sutiles de encriptación para votar. Dicen que con esos sistemas el fraude es imposible. Quizás tengan razón, pero tal conclusión no es fácil de comprobar con certeza. Si algún día parece haber un sistema de confianza para el voto digital, la sociedad debe probarlo gradualmente, a lo largo de una década. En los sistemas electorales, cambiar con prisa es arriesgar todo.

Copyright 2008 Richard Stallman
Se permite la distribución y la copia literal de este artículo en su totalidad y por cualquier medio siempre y cuando se conserve esta nota.

 

Con este prefacio de Richard Stallman comienza el libro «Voto electrónico. Los riesgos de una ilusión». Un libro que recorre la historia del voto electrónico en el mundo y en Argentina, analizando las diferentes formas de implementación propuestas, los problemas que se detectaron en cada uno y las discusiones políticas comenzaron por avalarlo para luego rechazarlo, y en la mayoría de los casos prohibirlo definitivamente.

Un libro con mucho material para entender qué es el voto electrónico y los riesgos que hay detrás de él.

Gracias a la fundación Vía Libre y a la fundación Heinrich Böll esta recopilación y análisis de la historia del voto electrónico está al alcance de todos nosotros, una recopilación y análisis fundamental que nos da la oportunidad de aprender de los errores que otros ya cometieron, y no repetirlos.

Puede obtener una copia en PDF del libro aquí. O bien directamente del sitio de la fundación Vía Libre, aquí.

Sobre Agnes Bojaxhiu (Teresa de Calcuta)

Por Martín Caparrós.

Algo me molestó desde el principio. Llegué al moritorio de la madre Teresa de Calcuta, en Calcuta, sin mayores prejuicios, dispuesto a ver cómo era eso, pero algo me molestó. Primero fue, supongo, un cartel que decía “Hoy me voy al cielo” y, al lado, en un pizarrón, las cifras del día: “Pacientes: hombres: 49, mujeres: 41. Ingresados: 4. Muertos: 2”. En el pizarrón no existía el rubro “Egresos”. En el moritorio de la madre Teresa, su primer emprendimiento, la base de todo su desarrollo posterior, no hay espacio para curaciones. Continue reading

Borges inventor y heredero (por Beatriz Sarlo)

En el marco del lanzamiento de la red social Grandes Libros, el miércoles 31 de Agosto de 2016, la periodista, escritora y ensayista Beatriz Sarlo dio una charla abierta en torno a la figura de Jorge Luis Borges: «Borges inventor y heredero».

Quiero compartir, y dejar disponible para su descarga, el audio completo del evento, y también el vídeo.

A continuación, y para ver online, la disertación de Beatriz Sarlo.

Tiempo estimado de lectura en Drupal

Hace un tiempo me pidieron agregar, para un sitio hecho en Drupal, información sobre el tiempo estimado de lectura de los artículos ahí publicados.

No recuerdo las fuentes que me ayudaron con esto, pero sí recuerdo que fue bastante más fácil y simple de lo previsto.

A continuación el fragmento de código que calcula el tiempo estimado de lectura de un artículo:

<?php 
 $postContent = render($content); 
 $word = str_word_count(strip_tags($postContent));
 $m = floor($word / 200);
 $s = floor($word % 200 / (200 / 60));
 $estimado = $m . ' minuto' . ($m == 1 ? '' : 's') . ', ' . $s . ' segundo' . ($s == 1 ? '' : 's');
?>
<p>Tiempo estimado de lectura: <?php echo $estimado; ?></p>

Este fragmento de código puede incluirse en el archivo node.tpl.php del tema en uso. Dependiendo de la estructura del tema, se podría ubicar de modo que una futura actualización del tema no haga que se pierda la modificación, pero eso es algo que depende de cada tema, por lo que habrá que remitirse a la documentación correspondiente.

Espero que sea de utilidad.

Poda

Hace 3 o 4 años, más o menos, mi mamá hizo un curso/taller de jardinería. Dentro del temario había algunas clases dedicadas a la poda de platas y árboles.

Mi mamá creció en una casa con un jardín bastante grande, así que siempre estuvo en contacto con las tareas referidas al mantenimiento y cuidado de plantas, árboles y flores. Como suele suceder en estos casos, mi mamá fue aprendiendo de las cosas que su padre (mi abuelo) le iba contando y explicando.

Al llegar a las clases de poda mi mamá se sorprendió al encontrarse con que la forma y las técnicas de poda que ella había aprendido de su padre eran las correctas, estaban muy bien. Ella sabía según el tipo y tamaño de árbol (o planta) qué ramas y cómo podarlas, cómo hacer los cortes, con qué ángulo de inclinación; qué consideraciones tener según la edad, tamaño del árbol, etc.

Un día, al encontrarse con su papá, mi mamá le comentó ─con alegría─ que la forma en que ellos podaban las plantas en el jardín de su casa, estaba muy bien, que lo hacían de la forma correcta, tal como había explicado y enseñado el profesor en el curso de jardinería.

─Papi, ¿vos dónde aprendiste a podar?, ¿quién te enseño todo eso?

─Uff, ¡hace muchos años de eso! Yo lo aprendí en el colegio.

─¿En el colegio?

─Sí, en el colegio. En la primaria. Teníamos clases de jardinería donde aprendíamos todo eso. Era teoría y práctica. Todo. Nos enseñaban sobre los árboles de nuestra región, en qué épocas había que podarlos y cómo se debía podar cada uno. Eso de los ángulos de corte es para ayudar a que el árbol pueda cicatrizar mejor, para que las ramas sanen bien, que no se embichen, porque las ramas pueden llegar a pudrirse, incluso. Luego de aprender eso, según la época salíamos y podábamos las plantas y árboles del colegio. A veces también de la plaza o alguna parte de la ciudad, me parece….ya no me acuerdo bien.

Mi abuelo tiene hoy 86 años, y esto lo aprendió en su país natal, Slovenija (Eslovenia), hace como 75 años (él tenía unos 10 u 11 años de edad).

Me acordé de esta anécdota hoy, luego de ver como personal del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires mutiló los árboles de mi barrio. Lo que hicieron es un desastre, está muy mal. De sólo ver como brota la savia de los cortes que hicieron en las ramas de los árboles uno intuye que eso no estuvo bien cortado, incluso que el árbol sufre por eso que hicieron. Me da toda la sensación que a las personas encargadas de mantener y podar los árboles de la ciudad no los capacitaron, no les explicaron ni siquiera mínimamente cómo podar un árbol, sólo los mandan a la calle con motosierras, algunas escaleras un camión y listo.

Con esto no pretendo hablar de la calidad educativa de ningún país, ni del nivel de exigencia de ningún colegio, tampoco hablar de los contenidos curriculares, ni de las diferencias entre la educación de hace 80 años con la de ahora. De hecho no tengo ni idea si en Slovenija aún enseñan estas cosas.

Con esto, a lo sumo, pretendo hablar sobre la consideración, amor y respeto por nuestro medio ambiente, por el interés en cuidarlo de la mejor forma posible; en este sentido, al menos en mi barrio, parece que queda mucho, mucho por hacer y aprender.

Sobre el derecho al olvido

El derecho al olvido es un concepto activo, y no una cosa abstracta, que pretende borrar o modificar el pasado para de esa forma, modificar el presente y también el futuro.

Todos tenemos derecho a equivocarnos. Todos tenemos derecho a cambiar de pensamiento, de opinión, de forma de ser y de actuar. También tenemos derecho a cambiar todo lo que necesitemos y consideremos que nos permite crecer y avanzar. Tenemos derecho a cambiar cualquier cosa que antes hacíamos mal y que ahora ahora podemos o sabemos hacer mejor. Eso sí, debemos ser honestos y valientes para reconocer nuestros cambios, que antes procedíamos de una forma y que hoy lo hacemos de otra; de alguna manera reconocer y aceptar que con el conocimiento que tenemos hoy, antes actuábamos mal o de una manera equivocada.

Es sólo en ese contexto en el que podemos exigir ─y también recibir─ el derecho al olvido, el derecho a no ser juzgados ─o prejuzgados─ por cosas que hayamos dicho o pensado antes; en el contexto de la valentía y la franqueza: antes pensaba o creía tal cosa, hoy me doy cuenta que estaba equivocado: hoy soy distinto.

Pero, ¿cómo podría alguien olvidar algo que desconoce? ¿Cómo podríamos garantizar ese derecho al olvido si, simplemente, ignoramos o borramos lo que pasó? ¿Cómo podría alguien ser mejor persona hacia adelante tapando y ocultando su pasado? ¿Cómo podríamos aprender de los errores, propios y ajenos, si todo el tiempo intentamos esconderlos, tacharlos y negarlos?

Me hago estas preguntas porque por estos días está muy de moda que algunas personas intenten borrar parte de su pasado, solicitando a los motores de búsquedas y otros servicios de indexación de contenidos, que quiten de sus resultados toda información vinculada a hechos desafortunados (algunos realmente no tan graves, como un tuit enviado sin pensar) que ellos prefieren ocultar (o negar), alegando en su pedido que ejercen el derecho al olvido.

Alguien que solo pretende borrar el pasado, no es alguien que intenta mejorar y superarse, es un oportunista. Un farsante. Un caradura. Es alguien que nunca obtendrá el derecho al olvido porque siempre estará repitiendo, una y otra vez, de forma constante lo mismo: cambiar según le convenga.

El tiempo es el olvido; el tiempo es la memoria. El tiempo hará que recordemos lo que debemos recordar y el tiempo hará que olvidemos lo que debemos olvidar. Forzar el recuerdo y el olvido no servirá de mucho, porque no podemos forzar el tiempo, y es él el que cubre, y descubre, el que olvida y recuerda, el que nos ayuda y fuerza a aprender del pasado; incluso aprender a no forzar el olvido, a no borrar el pasado.

Empecé a morir en las cárceles de la dictadura

argentina-puzzle

Quiero transcribir una nota publicada en el diario Clarín del día 03/03/12. El artículo me impactó y está acá por dos motivos: compartirlo con más gente, y duplicarlo, para que sea más difícil que se pierda.

Por Daniel Molina, periodista y crítico cultural.

¿Puede un hombre estar huérfano de futuro? Esa imposibilidad marcó a los prisioneros políticos que pasaban de la picana y de la privación del sueño a meses de absoluto aislamiento, sin saber qué les esperaba. Algunos imaginaron una vida paralela para mantenerse en pie.

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