Arte decorativo

He cometido el error de hacer solo una publicación mostrando la veta artística de mi mamucha; dejé pasar tanto tiempo que se juntaron muchas cosas, y muchas técnicas distintas y nuevas. Voy a revertir un poco esto e ir mostrando todas las cosas que en este tiempo fue haciendo. En esta ocasión —y tratando de mantener algún orden cronológico con la publicación anterior— seguimos con pintura: platos decorativos.

Algunos platos frutales

 

Algo de arte precolombino

 

Dentro de poco voy a ir publicando más cosas, como por ejemplo: vitro fusión, rompecabezas, más técnicas de pintura, paspartú, etc.

¡Muy bien, mamu! ¡Felicitaciones!

Lixiviación

Aunque esta palabra suena un poco rara, posiblemente la hayas escuchado y leído algunas veces. Si no fue así, prestále atención y tratá de recordarla: lixiviación.

La lixiviación es un proceso químico, y lo podemos definir como el tratamiento de un mineral, con un disolvente para separar sus partes solubles de las insolubles. La parte que nos interesa de esto, es que el proceso de lixiviación se utiliza cada vez con mayor frecuencia en la minería, para la extracción de minerales como plata y oro, y eso lo convierte en un proceso altamente contaminante de un recurso —dentro de muy poco— más valioso que el mismo oro: el agua.

El oro ya no se encuentra en vetas visibles, como en el pasado, sino diseminado en las rocas en proporciones microscópicas, y ésta es la razón por la cual para su extracción se utiliza el proceso de lixiviación. El proceso consiste en mezclar la roca molida —donde yace el mineral precioso— con una solución de cianuro y agua. El cianuro al unirse con los átomos de oro, los separa de los otros minerales que integran la roca y así se obtiene el oro «puro».

En la actualidad los yacimientos de oro son cada vez más pobres en oro «concreto», y se estima que la relación de presencia de oro es de 0,5 gramos de oro por tonelada de roca. Hay estudios que indican que la proporción es más alta, y que en promedio se llega a 1,2 gramos de oro por tonelada. En lo que todos coinciden es en que la relación oro – roca será cada vez menor.

Según un documento del Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina, una explotación de oro de tamaño mediano que procesa 25.000 toneladas de roca por día, tiene las siguientes características:

  • produce 25 kilogramos de oro
  • consume 35.500.000 de litros de agua
  • y utiliza 4 toneladas de cianuro.

Al finalizar cada día se obtienen 25 kilos de oro; y se dejan más de 35 millones de litros de agua contaminados con cianuro. Por día. Los peligros para los trabajadores y el medio ambiente como consecuencia de la lixiviación son numerosos, especialmente porque ocurre a menudo al aire libre: a cielo abierto.

El proceso de lixiviación en la extracción de oro es muy controvertido: por un lado está la alta toxicidad del cianuro y por otro su rápida descomposición cuando está en contacto con la luz del sol. A pesar de que el cianuro se descompone rápidamente cuando está expuesto a la luz solar, se utilizan también otros productos, como cianatos, que pueden persistir durante varios años en el medio ambiente.

Los accidentes mineros con cianuro (derrame de cianuro) no suelen tener a los seres humanos como víctimas directas, ya que una vez producido, las personas pueden ser advertidas, evitando así intoxicaciones, y darse tratamiento rápido a aquellos que puedan haberla sufrido. Por otro lado, incluso sin haberse producido accidentes de derrame de cianuro, el incremento de los casos de cáncer en las zonas mineras llega a elevarse hasta en un 150%. En lo que se refiere al medio ambiente, los derrames de cianuro suelen tener un efecto devastador, especialmente sobre los ríos y sus áreas de influencia. Los peces son las víctimas más evidentes, pero en realidad colapsa toda la cadena alimentaria, comenzando por el fitoplancton y alcanzando incluso a las aves pescadoras.

Si estas cifras y datos te resultan llamativos o preocupantes, sumemos otro dato más: éste tipo de explotación minera se está realizando hoy en Argentina, y como consecuencia de esto se están contaminando zonas manantiales, áreas preglaciares y decenas de ríos que luego descienden sobre 12 provincias que utilizan el agua para consumo personal y riegos. Las empresas que realizan la explotación minera son extranjeras, y les importa muy poco la contaminación ambiental que puedan producir y las secuelas de su accionar.

Evitar daños irreparables depende de nosotros, tanto individualmente como a través de nuestros representantes. Tratemos de no quedarnos de brazos cruzados. Informarse es un buen comienzo, y a lo mejor es también la única forma que tenemos de poder exigir los controles correspondientes.

Sobre la Evolución de la Cultura

Quiero compartir una historia que Darwin cuenta en su libro El origen del hombre. Luego de haber explicado su Teoría de la evolución en El origen de las especies, Darwin aplica las mismas ideas evolutivas pero focalizadas en la evolución de la especie humana, especialmente en su  evolución biológica. En este libro Darwin aborda temas como la psicología evolutiva y la ética evolutiva. Según el autor, la historia es verídica, y él la utiliza para hablar sobre la evolución de la cultura y la sociedad.

El doctor Landor cumplía las funciones de magistrado (lo que hoy sería un Juez) en el Oeste de Australia. Un día un nativo que acababa de perder a su esposa (a raíz de una enfermedad) fue a decirle que «se marchaba a una tribu lejana a asesinar a una mujer, como sacrificio a la memoria de su esposa». El magistrado lo amenazó con enviarlo directo a la cárcel, para siempre, si es que cometía ese asesinato; así que el nativo permaneció en la granja durante algunos meses, pero fue adelgazando hasta quedarse en los huesos; se quejaba de que no era capaz de comer ni de descansar, ya que el espíritu de su esposa le perseguía por no haber cobrado una vida en pago de la de ella.

Acá me gustaría hacer una pausa, y que puedas pensar un momento en esa parte del relato, sobre todo en el nativo y su pensamiento. El relato continúa, no sólo para cerrar la historia, sino para agregar más ideas y pensamientos referidos a la evolución cultural del hombre.

El juez se mantuvo firme en su amenazas, asegurándole que nada le salvaría del castigo si llevaba a cabo su crimen. Finalmente el hombre desapareció y no volvió hasta un año después; su aspecto era entonces mejor que nunca y su otra esposa (su nueva esposa) explicó al doctor Landor que el nativo había cumplido su misión, matando a una mujer de una tribu lejana. Era imposible obtener pruebas legales de semejante acto. El nativo no fue encarcelado.

El incumplimiento de una regla que la tribu considera sagrada —señala Darwin— da lugar a los sentimientos más profundos, y esto no tiene nada que ver con el instinto social, excepto en la medida en que esa regla se base en el criterio de la comunidad.

La pregunta que fácilmente surge es: ¿alguien puede creer, hoy en día, que ese australiano que asesinó a una mujer estaba cumpliendo el propósito de su vida y los mandatos de su difunta esposa? Sin duda alguna, todos responderíamos que no.

Está claro que el nativo de la historia se sometía al juicio de sus semejantes (sus iguales en la tribu), y eso era lo único que le importaba, y no los consejos o juicio del magistrado o los de cualquier otro. Por otro lado, cuando el doctor Landor (o cualquiera de nosotros) examina el asunto, emitimos un juicio completamente distinto, ya que aplicamos las normas de nuestra propia comunidad, y de nuestros propios tiempos.

Seguramente que con varios atenuantes y muchas diferencias, este tipo de historias se han ido repitiendo a lo largo de nuestra historia y evolución como seres humanos: cosas que ahora nos parecen espantosas, o demenciales, antes resultaban normales y naturales, y como si fuera poco, nadie se horrorizaba de su realización.

La historia se repite al mismo tiempo que avanza. Nuestra sociedad tiene hoy creencias y convicciones sobre las que toma acciones y decisiones que dentro de algunos años van a ser vistas como barbaridades; como locuras; cosas que seguro se superarán, pero que a los ojos de nuevas generaciones y culturas más evolucionadas nos harán parecer y quedar como seres inferiores.

Improvisación

[ … ]

─Te voy a ser muy sincero ─me dijo en forma muy seria─: ─Los improvisados y las improvisaciones me han salido muy caros hasta ahora; tanto en honorarios como en equipamiento. No quiero improvisados ni improvisaciones.

─Ok. Te voy a ser muy sincero yo también: yo improviso, a veces bastante seguido ─dije con mucha seguridad y tranquilidad─. Cuando algo tiene que andar o andar, cuando «las papas queman», o improviso o no anda. No hay otra, o improvisas, o te tapa el agua.

─No es lo que me dijeron de vos ─me replicó en un tono entre desafiante y amenazante─.

─Probablemente porque no lo sepan, pero improviso. ─Dije con una gran tranquilidad─

─En fin. Hablamos mañana, ¿te parece?

─Dale. Con mucho gusto.

Esta charla me quedó en la cabeza bastante tiempo. Dando vueltas y vueltas. ¡Era un tema muy interesante! Yo improviso, y bastante. Al menos eso creo. ¿Improviso? ¿Está bien improvisar?

Yo me sentía orgulloso de algunas de mis improvisaciones. Hay algunas cosas que hice ─y que salieron bien─ que me pusieron oportunamente muy contento, y cada vez que las recuerdo me alegran mucho; pero ahora resulta que esa idea que yo tenía de la improvisación me la habían puesto «en jaque».

En un momento se me ocurrió buscar que decía el diccionario de improvisar, y me encontré con esto: «Hacer algo de pronto, sin estudio ni preparación.»

Eso sonaba bastante bien. Esa solución inventada sobre la marcha, y que posiblemente en ningún otro momento hubiera surgido de no ser por la presión y la adrenalina que se genera al saber que algo tiene que funcionar ya; que de alguna forma hay que hacer que esto ande, iba bien con «hacer algo de pronto», pero por alguna razón había gente con una mala imagen de eso, y posiblemente sería por la parte que sigue: «sin estudio ni preparación». Y ahí quedé por un tiempo. Luego reaccioné y lo entendí: «sin estudio ni preparación» está aplicado al «hacer algo de pronto», y ahora estaba muy claro: yo había hecho cosas que no estaban en mis plantes, y sobre las que no había estudiado su factibilidad o idoneidad, pero claramente para poder improvisar uno es quien tiene que haberse preparado y estudiado, y generalmente durante un largo período. Uno es quién no puede improvisar sin estudio ni preparación. Un buen ejemplo de esto son los músicos. Ellos hablan mucho de improvisaciones, y sólo puede improvisar el músico que sabe lo que está haciendo. Los músicos improvisan sobre elementos preestablecidos: notas, acordes, escalas, armonías y demás cosas que deben dominar para poder improvisar y que los espectadores quedemos encantados con la destreza y capacidad de un guitarrista, pianista, o lo que sea. En cualquier otro caso, cuando no se dominan mínimamente esos elementos, más que una improvisación es un delirio de notas pegadas, superpuestas y consecutivas sin ningún sentido que generarían ruido más que música y que estaría más próximo a generarnos sufrimiento que asombro o placer.

Me tomó un tiempo, pero creo que logré comprender bien esto de la improvisación. Está bien improvisar, todos improvisamos, lo que no no está bien, lo que está directamente mal, es el intentar improvisar sobre temas o disciplinas que no dominamos, eso es imposible; eso dista mucho de la improvisación, incluso posiblemente esté mucho más cerca del delirio o la locura de lo que nos imaginamos.

No me subo a la SUBE

Desde el 06/08/2012 la tarjeta SUBE (Sistema Único de Boleto Electrónico) entró en vigencia; esto es: Si tenés la tarjeta, el boleto de trenes y colectivos —en Capital Federal y Provincia de Buenos Aires— te cuesta un poco menos que si no la tenés (el sistema es «único», pero no funciona en todo el país. No sé porqué). Yo soy uno de los que no tiene la tarjeta. No la tramité y no tengo pensado tramitarla. Las razones por las que no me subo a la SUBE son las siguientes:

Privacidad

Para obtener la tarjeta del SUBE es necesario dar unos cuantos datos personales que considero innecesarios y excesivos. Tener que dejar registro del número de DNI, domicilio, teléfono y algunos otros datos me parece demasiado. Considero, además, que el día de mañana, alguien puede hacer uso indebido de la información que pueda reunirse a partir de esta tarjeta, su propietario, y su uso. Si mal no recuerdo el plan SUBE se originó debido a la falta de monedas (en la Capital Federal y Provincia de Buenos Aires, las expendedoras de boletos de los colectivos funcionan sólo con monedas). En ese momento el problema eran las monedas, y no se hablaba de otra cosa, por lo que recolectar datos personales se hacía un poco difícil de explicar y justificar. Luego se argumentó que al tener los datos personales de todos los usuarios del sistema SUBE, se podría subsidiar el costo del viaje a las personas que más lo necesiten. Esta aplicación de subsidios dirigida implica, inevitablemente, un cruce de información bastante detallado y minucioso: a nadie se le dará un subsidio sólo por tener un número de documento lindo, par, capicúa o algo por el estilo. De esta forma, y con ese argumento —un poco más razonable y temerario—, comenzaron a exigir los datos personales. Y digo exigir porque si no das los datos, no te dan la tarjeta, no podes decir: «Dame una tarjeta anónima y no me des el subsidio». Ya sea que luego vayas a recibir el subsidio o no, tenés que dar los datos personales que te exigen.

Operatoria

Con la tarjeta SUBE uno lo que hace es poner dinero en una cuenta. A diferencia de otros sistemas donde uno compra viajes, con la tarjeta SUBE uno deposita dinero en una «cuenta» y luego, con ese dinero, paga sus viajes. La diferencia es la siguiente: Si uno compra hoy 20 viajes, y mañana el costo del viaje aumenta, no importa, los 20 viajes ya están comprados; uno dispone de 20 viajes que puede utilizar cuando quiera. En cambio, con la tarjeta SUBE, si hoy se depositan $20 y mañana el boleto aumenta, y pasa a costar $10, sólo se pueden hacer 2 viajes ($10 cada viaje). Uno adelanta dinero (y digo que lo adelanta porque uno se deshace del dinero) sin ningún beneficio a cambio.

En mi caso, no tener la tarjeta SUBE me incrementó el costo de cada viaje en $0,75. Es una diferencia que hoy puedo pagar; y que prefiero pagar a cambio de defender mis convicciones y mi privacidad. No está bueno que nos acostumbremos a dar datos personales tan fácilmente, y últimamente lo hacemos con mucha frecuencia; incluso sin darnos cuenta. No importa lo que pienses del SUBE, o qué opines de las personas que ahora lo están impulsando, promoviendo y juntando datos, una vez que diste tus datos, los diste; tenés que pensar que pueden hacer con esos datos las peores manos en las que puedan caer, no las mejores. No importa si los que están ahora son buenos, o son tus amigos, pueden venir luego —y lamentablemente seguro vendrán— otros que no sean ni buenos ni tus amigos, y ellos ya van a tener todos tus datos, tus costumbres y tus movimientos a su disposición.

Entiendo que no todos los casos son iguales, que no todas las situaciones son iguales y que a todos nos aprieta el zapato en un lugar distinto, pero si estás de acuerdo con alguno de los argumentos, deberías defenderlo. Adelantar plata así como así no está bueno, y defender nuestra privacidad es nuestra obligación. Costó mucho conseguir nuestros derechos, y no merecen ser mal vendidos, al contrario, merecen nuestro compromiso y nuestra contante lucha por defenderlos, mantenerlos e incluso mejorarlos.

Caídas

                       No todas
                               las caídas
                                           son tan
                                                      malas

Software Libre

Esta es una de esas cosas que pensé que nunca iba a escribir. Hay mucho escrito ya sobre el Software Libre, ¿para qué escribir algo más? ¿Qué podría decir (o escribir) que no se haya dicho ya? Posiblemente nada, pero no por eso va a ser menos útil.

El movimiento del Software Libre nace a comienzos de los 80 de la mano de Richard Stallman. Hasta ese momento el concepto de Software Libre no existía, y fue Stallman quién lo ideó, lo definió y lo presentó. Así como no existía el concepto de Software Libre, podemos también decir que no había Software Libre, o si había era realmente muy, muy poco. En este escenario Stallman presenta el concepto de Software Libre, y lo define de la siguiente manera:

Un software es libre cuando garantiza las siguientes libertades:

  1. Libertad de usar el programa, con cualquier propósito.
  2. Libertad de estudiar cómo funciona el programa y modificarlo, adaptándolo a tus necesidades.
  3. Libertad de distribuir copias del programa, con lo cual puedes ayudar a tu prójimo.
  4. Libertad de mejorar el programa y distribuir esas mejoras, de modo que toda la comunidad se beneficie.

A partir de este momento, el desafío era escribir ─o reescribir─ todo el software necesario para que las computadoras puedan funcionar ─y ser útiles─, ejecutando exclusivamente Software Libre. Si en aquel momento, alguien me hubiese preguntado: ¿Qué te parece más fácil: que la gente entienda el concepto y definición de Software Libre o que se escriba todo el Software Libre necesario para utilizar de forma productiva una PC? sin ninguna duda que hubiese elegido la primera de las opciones. Hubiese asegurado que todos entenderían, de forma simple, de qué se trata el Software Libre, pero que sería bastante más difícil conseguir que se escriba todo el Software Libre necesario; y más difícil aún que el desarrollo de Software Libre acompañe la celeridad y evolución de la informática. Bueno, me hubiese equivocado; y bastante. Resulta que hoy tenemos una gran cantidad de Software Libre en todas las áreas de la informática (útil, funcional y de excelente calidad), pero aún hay una gran cantidad de personas ─incluso en el ámbito de la informática─ que no entendió, y que no entiende, qué es el Software Libre. Con la esperanza de poder ayudar a que más personas sepan, y entiendan, qué es el Software Libre, he escrito este breve artículo. Espero que cumpla su función.

Wi-Fi MediaConnect

Wi-Fi MediaConnect es un software que Philips provee con algunos modelos de sus televisores. En caso de extravío, el software puede descargarse de la página oficial: Philips MediaConnect, pero para poder descargarlo hay que tener a mano el código que se encuentra en la etiqueta del envoltorio del CD-ROM. Si perdiste el CD-ROM pero no la etiqueta, estás salvado; pero si perdiste todo —que creo que es lo más normal— estás frito. Por eso dejo acá la versión 1.06.43 del Wi-Fi MediaConnect para que la puedas descargar las veces que quieras y sin necesidad de ningún código. Espero que sea de utilidad.

Agrego aquí la versión de Wi-Fi MediaConnect para Mac OS junto a su guía de instalación.